Actualizado: 4 de jul de 2020

Por Ana Luíza Matos de Oliveira


Foto: Marcelo Camargo/Agência Brasil


Algunos dijeron que frente a la pandemia del Covid-19 seríamos “todos iguales”, pero en especial al llegar a América Latina, el coronavirus ha demostrado que algunos somos más vulnerables. Sea por la fragilidad en el mercado de trabajo, por pobreza o diferencias en acceso a la salud, la pandemia vino a ampliar las múltiples desigualdades: sociales, de género, regionales, raciales, entre muchas más. En una región tan desigual como América Latina, la situación es muy grave.


Es un desafío escribir sobre un fenómeno en desarrollo como la pandemia. Sobre esta nueva enfermedad se sabe muy poco y sobre sus consecuencias económicas y sociales, no hay completa certeza, ya que este es un proceso muy actual, que depende también de las decisiones de los gobiernos. Sin embargo, las proyecciones económicas y sociales son muy negativas, en especial para América Latina, región muy afectada por el virus.


La Organización Mundial del Comercio proyecta para 2020 una caída del comercio internacional entre el 13% y 32% (Blenkinsop, 2020). Desde ya la Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevee que en el segundo trimestre del 2020, el equivalente a 305 millones de empleos “full-time” pueden ser perdidos en todo el mundo, entre los que se incluyen 25 millones en América Latina y el Caribe (OIT, 2020).


Para el 2020 en América Latina, la Cepal (2020a) prevee que el Producto Interno Bruto (PIB) de la región caerá el 5,3%, acompañado, obviamente, de una caída del empleo y de un incremento de la pobreza. Desafortunadamente, la pobreza en la región volvió a crecer desde el 2015 (Cepal, 2020b) (Gráfico 1).


Este es un cambio muy brusco para la región. Entre 2000 y 2013 América Latina tuvo una reducción substancial de la pobreza extrema, periodo en el cual fue escenario de políticas públicas consideradas modelo por las Naciones Unidas para la reducción de la pobreza y el hambre. Desde 2013, la pobreza extrema crece de manera costante en la región. Pero como consecuencia de la pandemia, la pobreza extrema aumentaría entre el 13% y 14,2% en el 2020; y la pobreza aumentaría para algo entre 33,7% y 35,8% en el 2020 (Cepal, 2020b).

Gráfico 1

Fuente: Cepal (2020b)

Con dichas tendencias, la región se aleja cada vez más de la meta definida en la Agenda 2030 de llegar al 2030 con 3% de la población en la pobreza extrema. Según la Cepal (2020b), la pandemia del Covid-19 empeora la situación: con las estimaciones del incremento en la pobreza extrema en el 2020, ni con un crecimiento anual del PIB per cápita del 5% hasta 2030 y una reducción del índice de Gini del 1,5% por año (a partir de 2021), llegaríamos a la meta de 3%. Aunque con esfuerzos herculeos, apenas bajaríamos la pobreza extrema a un 5,7% (Gráfico 2).


Gráfico 2


Sobre la desigualdad, la Cepal (2020a) proyecta para el 2020 un incremento del 3,0% o más, en el índice de Gini, en Argentina, Brasil, Ecuador, México y Uruguay, sin considerar el efecto de las medidas anunciadas para disminuir los efectos del Covid-19. Por lo tanto, nuestra región, ya muy conocida por los altos niveles de desigualdad, emperorará en este sentido.


Es muy claro que en esta situación, las mujeres (en especial las pertenecientes a grupos más vulnerables como negros o pueblos originarios/tradicionales) serán las más afectadas por la pandemia y sus efectos. En Latinoamérica, las mujeres enfrentan adversidades como: i) el incremento del desempleo, en especial por interrupciones en el trabajo informal; ii) la reducción de los servicios públicos (como escuelas o guarderías) y aumento del trabajo doméstico; iii) la intensificación de la violencia de género dentro del hogar, que suele dispararse con el aislamiento social (Reuters, 2020).


Migrantes, personas con discapacidad, población de calle, poblaciones rurales, jóvenes, personas mayores de 60 años, también sufren de manera más fuerte los efectos de la pandemia. Clase, género, origen, color: todas son categorías que se complementan y forman diferentes grupos que se integran a la sociedad de diferentes maneras; y que padecen los impactos de una crisis como la actual de diferentes formas. De cualquier manera, según la Cepal (2020), entre el año de 2019 y el presente año, habrá un desplazamiento del porcentaje de personas pertenecientes a los estratos medios-bajos hacia los estratos extremadamente pobres.


Sin embargo, seguimos en medio de la pandemia y los gobiernos de América Latina todavía pueden actuar para reducir sus impactos sociales. Si la justificativa humanitaria no es suficiente para que sean adoptadas medidas fuertes que reduzcan los impactos sociales de la pandemia, hay justificantes económicas: como las medidas anti-cíclicas diversas, en especial de soporte a los ingresos de los más pobres y vulnerables, que en este momento pueden reducir el impacto económico de la crisis.


Más allá de explicitar las contradicciones y desigualdades de la sociedad latinoamericana, la pandemia muestra la total falencia de nuestros mercados laborales, completamente basados en y dependientes del trabajo informal y de la pobreza de muchos. En este sentido, debemos presionar para la ampliación de manera permanente (no sólo mientras dure la pandemia) de los sistemas de protección social en la región, como propone Bohoslavsky (2020). Dichos sistemas no deben estar conectados a una participación al mercado formal, ya que este solo incorpora a poco menos de la mitad de la población trabajadora de la región. Si hay recursos y voluntad para contener los efectos de la pandemia del Covid-19 ahora, también hay que presionar para contener la pandemia de la pobreza y de la desigualdad que ha caracterizado a nuestra región desde siempre.

Referencias:


Bohoslavsky, Juan Pablo (2020) “An immediate human rights response to counter the COVID-19 and the global recession ahead is an urgent priority,” says UN expert Recuperado de: https://www.ohchr.org/en/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=25732&LangID=e


Cepal (2020a) Informe Especial COVID-19 No 3: El desafío social en tiempos del COVID-19 Recuperado de: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45527/5/S2000325_es.pdf


Cepal (2020b) La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en el nuevo contexto mundial y regional: Escenarios y proyecciones en la presente crisis. Recuperado de: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45336/6/S2000208_es.pdf


Reuters (2020) "Outra pandemia": violência doméstica aumenta na América Latina em meio a isolamento Recuperado de: https://www.uol.com.br/universa/noticias/reuters/2020/04/27/outra-pandemia-violencia-domestica-aumenta-na-america-latina-em-meio-a-isolamento.htm


Blenkinsop, Philip (2020) OMC prevê queda no comércio global em 2020 e recuperação para 2021 Recuperado de: https://economia.uol.com.br/noticias/reuters/2020/04/08/omc-preve-queda-no-comercio-global-em-2020-e-recuperacao-para-2021.htm


OIT (2020) OIT: La pérdida de empleo se dispara, y casi la mitad de la población activa mundial podría llegar a perder los medios de vida Recuperado de: https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_743056/lang--es/index.htm

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Actualizado: 15 de jun de 2020

Por Antonio Rojas

Fuente: Dos albañiles buscan trabajo en la catedral de Ciudad de México. Imagen descargada de WikimediaCommons


A estas alturas ya nadie duda que las medidas de confinamiento para contener la pandemia se verán reflejadas en al menos una de las dos crisis económicas más severas en la historia del capitalismo. Así lo pronostican todos los organismos internacionales y las agencias especializadas.


En el caso particular de México, la situación es considerablemente peor que el promedio mundial, debido a que justo estábamos en la parte recesiva del ciclo económico, por lo que es muy probable que la de este año sea por mucho la contracción económica más fuerte desde que se tiene registro.


Por otro lado, si bien la contracción será muy severa, hay también mucho optimismo sobre la velocidad con la que ocurra la recuperación, lo que es muy importante porque implica también la velocidad a la que la gente que quedó desempleada volverá a incorporarse a un empleo, y, en general, la velocidad a la que la población percibirá de nuevo un ingreso propio y constante.


En dos entrevistas recientes[1], el Secretario de Hacienda aseguró que “hoy todo el mundo está esperando una recuperación de `V´”, es decir, una situación en que la economía regresa rápidamente a la trayectoria que tenía antes. Sin embargo, el propio Secretario reconoce que esto va a depender de la forma en que se controle la epidemia en el país, debido a que la apertura económica estará condicionada al semáforo que semanalmente va a publicar la Secretaría de Salud a partir del primero de junio para cada entidad federativa. En este contexto, vale la pena preguntarse cuáles son los posibles escenarios para la evolución de ese semáforo y, con ello, de la recuperación económica. Eso se intenta mostrar con dos ejemplos meramente ilustrativos en los párrafos que siguen, pero es necesario precisar que para ello se partió de tres premisas:


1. El fondo de la recesión será en mayo. Al momento de escribir esto, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) acaba de publicar el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE)[2] correspondiente al mes de marzo, por lo que aún no tenemos información oficial sobre abril y mayo. Sin embargo, podemos suponer que mayo será el mes de la mayor caída en la actividad económica a partir de tres hechos. El primero es, obviamente, que la “jornada nacional de sana distancia” (la cuarentena) ocurrió durante abril y mayo. El segundo es que el consumo de electricidad, que guarda una correlación casi perfecta con el IGAE, cayó 9% en abril con respecto al mismo mes del año anterior, mientras que la caída para las primeras tres semanas de mayo fue del 13%. El tercero es que el Presidente, Andrés Manuel López Obrador, admitió recientemente[3] que su gobierno espera registrar la pérdida de 400 mil empleos en mayo, que se sumarían a los 550 mil de abril, por lo que la tasa de desempleo sería 4.3% en abril y 5% en mayo. La información que tenemos hasta el momento sugiere que el reinicio de actividades empezará en junio, por lo que, en principio, podemos pensar que el desempleo no incrementará mucho más.


2. La actividad económica en mayo será alrededor del 80% de la que se tenía en los meses previos. De nuevo, todavía no conocemos las cifras oficiales, pero este supuesto surge del hecho de que la movilidad se redujo entre el 60% y el 55%[4] con respecto a la que se tenía antes del confinamiento, de acuerdo a la información que semanalmente se da en las conferencias de prensa vespertinas.


La caída en la actividad económica debe ser considerablemente menor porque, aunque haya menos movilidad, una parte de la actividad se sigue realizando desde casa. Este supuesto también es consistente con la mayoría de las estimaciones, que sugieren una contracción de alrededor del 15% del PIB en el segundo trimestre del año[5].


3. La trayectoria “natural” de la economía mexicana es una de estancamiento. Es bien sabido que México no se caracteriza por su dinamismo económico en las últimas décadas, pero algo adicional a ello es que la economía ha estado francamente estancada desde hace dos años, por lo que el IGAE se ve prácticamente como una línea horizontal en los últimos 24 meses. De ese modo, no hay razón para esperar que después de la recesión entremos en un periodo de crecimiento acelerado.


A partir de estas aclaraciones, podemos plantear dos escenarios ilustrativos.


Escenario A: No hay nuevos brotes del virus en las ciudades grandes.

En este escenario, la ocupación de camas y respiradores mecánicos se irá reduciendo gradualmente, lo que implicará que el semáforo pase de rojo a naranja, de naranja a amarillo y de amarillo a verde. Las autoridades permitirán entonces el retorno gradual y sin altibajos de las actividades económicas, de modo que la recuperación sería ciertamente en forma de “V”, como espera el Secretario de Hacienda. En la figura 1 se muestra que un escenario como éste se vería como una recesión muy profunda pero corta cuando se compara con las crisis de 1994-1995 y 2008-2009.


Escenario B: Apertura con nuevos brotes.

Sin embargo, si hay un solo retroceso en la evolución del semáforo para alguna ciudad grande, las autoridades locales impedirán la realización de varias actividades. Si esto ocurre simultáneamente en varias ciudades, a nivel nacional veríamos una caída general del IGAE, por lo que la crisis pasaría de tener una forma de “V” a una de “W”. De nuevo, en la figura siguiente se muestra cómo se vería este escenario comparado con las crisis anteriores; y resulta francamente impactante que, asumiendo un nuevo confinamiento en tan solo un mes, la crisis actual no sólo sería la más profunda, sino que además podría tener una duración que se acerca mucho más a la de 1995. En el escenario A, el tiempo transcurrido desde el momento en que empieza la caída del IGAE hasta el momento en que regresa al nivel previo a esa caída es de 9 meses, mientras que en el escenario B ese tiempo es de 14 meses. Como punto de comparación, considérese que en la crisis de 1995 ese periodo fue de 19 meses.


Figura 1. Dos escenarios para la recuperación económica

Nota: elaboración propia con datos de INEGI.


Aunque en un primer momento estos dos ejercicios ilustrativos podrían parecer especulaciones triviales, comprender cómo será la recuperación es importante porque existe una estrecha relación entre los indicadores de la actividad económica a nivel agregado con otros sobre la calidad de vida de la población. De hecho, si observamos la relación que tiene el PIB con el nivel de empleo podremos apreciar que, si el primero cae, el segundo lo hace con creces. Más aún, el empleo puede tardar mucho más en recuperarse que el producto, como de hecho ocurrió en la crisis del 2008, cuando el nivel de empleo previo a la crisis tardó ocho años en recuperarse, mientras que el PIB tardo sólo un año y medio. Visto de esa manera, acelerar la velocidad de la recuperación económica es de sobrada relevancia.


Figura 2. Relación entre PIB y empleo.

Nota: elaboración propia con datos de INEGI.

Nota: la tasa de ocupación se calcula como el porcentaje de la población ocupada con respecto a la población económicamente activa (PEA).


La mayoría de los economistas están de acuerdo en que acelerar la recuperación una vez que termine la cuarentena dependerá, principalmente, de la política fiscal en varias formas. Desde luego que importa mucho cuánto se gasta (déficit y deuda), pero también importa cuánto se cobra de impuestos y si éstos se cobran sobre ganancias, rentas, salarios, consumo o riqueza (reforma fiscal). También importan la velocidad con la que se aplica el gasto y la capacidad del propio gasto de verse reflejado en la demanda agregada. Mientras que algunas inversiones tienen un impacto inmediato, otras (como los proyectos insignia del gobierno) tienen un impacto más gradual, debido a que mucho del gasto inicial se dedica a sus estudios en lugar de su ejecución, además de que ésta suele ser muy lenta[6].


Por todo esto, si el gobierno quiere acelerar la recuperación económica y del empleo, será muy necesario que se cuestione sus prioridades, ya que deberá cambiar sustancialmente las decisiones que hasta ahora se han tomado.


Si algo nos deja claro esta crisis, es la urgencia de hacer a nuestras economías más resilientes, con reglas fiscales y políticas sociales que de forma automática generen un gasto público contra cíclico, con o sin el permiso de las autoridades.


En este aspecto resalta la propuesta que ya han hecho varias personalidades sobre un seguro de desempleo accesible para toda la población económicamente activa, y un fondo de estabilización de un tamaño adecuado para un país como el nuestro. No sólo se podría pensar en un fondo de estabilización nacional, sino ir más allá y establecer fondos cooperativos con otros países de un nivel de desarrollo similar, de modo que los excedentes de unos puedan financiar las urgencias de otros sin inmiscuirse en los asuntos internos de cada nación. Un fondo así no serviría para situaciones como las actuales, en las que todos los países requieren financiarse, pero dado que las crisis suelen afectar mucho más a algunos países que a otros, este tipo de instrumento podría hacer más resiliente la economía mundial.


Esta crisis también nos recuerda la urgencia de atender otros problemas que cargamos de antaño, como la inclusión financiera de la población más vulnerable, que podría hacer más eficaz la política monetaria, facilitar el financiamiento de las familias en periodos difíciles como ahora, y facilitar también la implementación de transferencias extraordinarias a los hogares por emergencias inesperadas. Para esto puede usarse mucho más la banca de desarrollo, ocupando nichos hasta ahora desatendidos por el mercado.


Notas:


[1]https://youtu.be/BfSYefJeh50 y https://youtu.be/2nRCVcY2dck


[2]https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=5761


[3]https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/05/25/amlo-en-abril-y-mayo-un-millon-de-empleos-perdidos-1395.html


[4]Como se puede ver en los informes de movilidad de Google: https://www.google.com/covid19/mobility/


[5] https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/encuestas-sobre-las-expectativas-de-los-especialis/encuestas-expectativas-del-se.html


[6]Por dar un ejemplo, aún no se termina el tren entre CDMX y Toluca. Esto, además de ser un gasto gradual, hace que los beneficios de las inversiones tarden también más en llegar a la población.



Referencias


[A]Comunicado de prensa del INEGI: https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=5761


[B]Comunicado de prensa del Banco de México: https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/encuestas-sobre-las-expectativas-de-los-especialis/encuestas-expectativas-del-se.html


[C]Entrevistas al Secretario de Hacienda: https://youtu.be/BfSYefJeh50 y https://youtu.be/2nRCVcY2dck


[D]Urrutia, A., 2020, 25 de mayo. AMLO: En abril y mayo, un millón de empleos perdidos. La Jornada



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Actualizado: 15 de jun de 2020

Por Renata Dias Barbosa


Fonte:"Bolsonaro discursa de cima de caminhonete a apoiadores em Brasília| Foto: Sergio Lima/AFP".


Em resposta à pandemia da COVID-19, vários países, em conformidade com as recomendações da Organização Mundial da Saúde (OMS), seguem a supressão, medida que visa à contenção do vírus através do isolamento social a fim de inibir um alto nível de mortalidade. Tal estratégia está alinhada com as perspectivas provisórias lançadas pela Organização para a Cooperação e Desenvolvimento Econômico (OCDE), cujo relatório afirma que governos precisam agir imediatamente para conter a epidemia, apoiar o sistema de saúde, proteger as pessoas e fornecer uma linha de vida financeira para as famílias e empresas mais afetadas. Com isso, o investimento em políticas públicas- como na área da saúde e em compensações salariais para que trabalhadores permaneçam de quarentena- vem sendo prioridade, impondo-se, assim, o Estado de bem-estar social nesses países.


Opondo-se a esse critério, o presidente neoliberal brasileiro, Jair Bolsonaro, expõe duas linhas de confronto aberto à população diante da pandemia: morrer de fome ou de coronavirus. Esse argumento vem gerando debates em fóruns econômicos relativos a países de baixa renda (caso diferente do Brasil, classificado como um país em desenvolvimento com rendimento médio-elevado, ocupando a 9º posição na economia mundial). Diante da defesa da mitigação, no pais, método que projeta isolar apenas indivíduos contaminados e idosos para que a economia permaneça produtiva, o governo brasileiro traz medidas de baixo impacto social, tanto na injeção de recursos públicos na saúde quanto na geração de uma rede de proteção para a população sem renda. Por sua vez, a COVID-19, além de representar um grande desafio de prevenção e resposta ao vírus, tornou-se uma crise de poder político. Isso porque está se acentuando a autonomia de prefeitos e governadores, acarretando um distanciamento do governo federal. Assim como, membros dos poderes legislativo e judiciário que apoiam o isolamento social e comandam esforços socioeconômicos contrários àqueles do presidente, objetivando abrandar os efeitos do vírus para que a população se mantenha em quarentena.


Nesse contexto, o plano inicial anunciado pelo governo para a proteção social dos trabalhadores informais era de R$200 por mês, durante 3 meses (cerca de U$40 mensais). Essa proposta sujeitaria os indivíduos a um nível abaixo da linha da pobreza, de acordo com o valor mínimo estipulado pelo Banco Mundial de U$1,90 por dia (aproximadamente R$10/dia). Após debates na Câmara dos Deputados, o governo decidiu aumentar o montante para R$600/mês, o que corresponde a 60% do salário mínimo, de R$1.045 [1]. Apesar do empenho dos opositores que fizeram aumentar R$400 à proposta anterior, um ponto a ser considerado é que o valor de uma cesta básica no Brasil corresponde a cerca de R$500. Além disso, o governo não poderá identificar todos os beneficiários em tempo: segundo o Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE), pelo senso de 2019, aproximadamente 38,8 milhões de pessoas encontram-se na informalidade [2].


Outro exemplo da atuação do governo contra o interesse coletivo foi a tentativa de suspender os contratos de trabalho por quatro meses sem remuneração. Novamente, o governo foi obrigado a fazer concessão e a renegociar o projeto com os parlamentares. Atualmente, a medida provisória permite que as empresas reduzam até 70% do salário do trabalhador e suspendam o contrato de trabalho por três meses. Um benefício será pago proporcionalmente ao seguro-desemprego a que o trabalhador teria direito no caso de ser demitido, equivalente ao percentual do corte salarial. A remuneração será de 25%, 50% ou 70% do seguro-desemprego, variando entre R$1.045 e R$1.813,03 [3,4]. Porém, caso o trabalhador for suspenso por dois meses terá somente outros dois meses de contrato assegurados após seu retorno, o que fragiliza a condição do trabalhador, favorecendo o mercado.


O governo também se opõe a um projeto aprovado na Câmara dos Deputados endereçado aos estados a fim de combater a crise causada pelo coronavírus e manter a máquina pública em funcionamento. O plano proposto pela maioria dos votos, no valor de R$89,6 bilhões será para compensar a queda nas receitas- arrecadação de aproximadamente 30% de ICMS e INSS, além de recursos para a saúde. Entretanto, o projeto prevê que os gastos do governo federal terão que acompanhar as quedas na arrecadação, o que poderiam ser elevados substancialmente, chegando a de R$205 bilhões, no caso de uma perda de 70% em um mês. Em contestação, a equipe econômica pressiona o Senado para que seja feito um repasse, sem variações, no valor fixo de R$77.4 bilhões; sendo R$40 bilhões destinados aos estados e municípios e a quantia restante para a suspensão de dívidas com o governo federal e bancos públicos. Assim, um entrave está sendo criado entre parlamentares e governadores contra o ministro da Economia que, por sua vez, será decidido pelo Senado, mas conta com o veto do presidente. Além disso, mediante a aprovação do projeto, estima-se que apenas R$5 bilhões seja destinado à saúde para dividir com todos os estados e municípios, como por exemplo, para a compra de mais leitos de UTI [5]. Entretanto, esse valor não se adequaria as necessidade da população, dado que os leitos de várias capitais já se encontram tomados antes mesmo da COVID-19 enfrentar seu pico de contágio no pais.


Isso porque, no momento, o Brasil lidera o número de casos confirmados de Coronavírus na América Latina, seguido pelo Equador e Chile. É importante contextualizar que, em 2017, os países da região investiram em saúde pública cerca de três vezes menos que a Europa, e vêm gradativamente injetando menos recursos financeiros [6, 7]. No ranking da OECD sobre os países desenvolvidos e emergentes, dentre as 44 nações analisadas, em 2018 o Brasil ocupou o 37º lugar em gastos com saúde per capita (3.8% do PIB para a saúde pública) [8]. Desde então, as despesas com a saúde sofreram uma redução de R$9.05 bilhões em 2019 e uma nova perda de R$11 bilhões em 2020, devido ao teto de gastos aprovado em 2016 no governo Temer. Os cortes na saúde, todavia, realocam recursos em outras frentes, como exemplo em 2019, em que foram empregados R$7.6 bilhões em compra de corvetas para a marinha [9]. Na mesma linha, o governo disponibilizou menos de 0.4% do PIB referente à rede de saúde pública ao combate ao coronavírus, somando R$14.3 bilhões diretamente para o SUS, a transferência do DPVAT para o SUS no valor de R$4.5 bilhões, assim como R$ 5 bilhões de crédito extraordinário para a saúde [10,11]. Isso corresponde a um percentual muito abaixo da média de outros países considerando a posição geopolítica que o Brasil detém. Ademais, contabilizando o gasto insuficiente do governo diante da crise, devemos subtrair R$4,8 milhões para publicidade do governo com o slogan "O Brasil não pode parar", quando Bolsonaro, em rede nacional, pede à população que não pare de trabalhar durante a epidemia para a recuperação econômica do país [12]. Na contramão, muitos parlamentares, inclusive o presidente da Câmara dos Deputados, interessados em proteger a população da pandemia já haviam sinalizado ao governo a ampliação de gastos com a saúde, desconsiderando, assim, as metas orçamentárias.


Portanto, diante das recomendações da OMS e dos parâmetros de outros países que vêm concentrando recursos financeiros para bens públicos, o Brasil se destaca negativamente na luta contra a COVID-19. A rejeição de Bolsonaro à ciência, reflete na política econômica do governo frente à crise, minimizando o impacto social na saúde e perpetuando as perdas salariais dos trabalhadores. A prioridade do governo atém-se à economia e, não, a proteger vidas ao investir em sua população. Mesmo porque, são os trabalhadores pobres que estão na linha de frente de serviços que serão os mais afetados pela contaminação e, consequentemente, enfrentarão a precariedade da saúde pública. Apesar dos esforços empregados por parlamentares para ampliar um sistema de apoio socioeconômico para a população, em oposição ao governo, falta planejamento e consenso na prevenção e resposta contra o vírus. Além disso, o investimento proposto ainda é muito inferior ao de outros países, tendo em vista que o Brasil ocupa uma posição de destaque na economia mundial.



Referencias

1- <<LEI Nº 13.982, DE 2 DE ABRIL DE 2020. Diário Oficial da União>>. http://www.in.gov.br/web/dou/-/lei-n-13.982-de-2-de-abril-de-2020-250915958


2- <<Economia informal urbana-ECINF >>[2019]. IBGE.

http://www.ibge.gov.br/estatisticas/economicas/setor-informal/9025-economia-informal-urbana.html?=&t=o-que-e


3- << MEDIDA PROVISÓRIA Nº 936, DE 1º DE ABRIL DE 20.>> Diário Oficial da União. http://www.in.gov.br/en/web/dou/-/medida-provisoria-n-936-de-1-de-abril-de-2020-250711934


4- <<MP prevê novas regras para redução de jornada e salário e suspensão de contrato>> [02 Abril, 2020]. Agência Senado. https://www12.senado.leg.br/noticias/materias/2020/04/02/mp-preve-novas-regras-para-reducao-de-jornada-e-salario-e-suspensao-de-contrato


5- Resende, Tiago. [Abril 16, 2020] <<Em carta, governadores pedem que Senado aprovem plano da Câmara de socorro aos estados.>> Folha de São Paulo. https://www1.folha.uol.com.br/mercado/2020/04/em-carta-governadores-pedem-que-senado-aprove-plano-da-camara-de-socorro-aos-estados.shtml


6- Luisa Horwitz, Nagovitch, Paola, Sonneland, Holi and Zissis, Carin [03 Abril, 2020]. <<Where is the coronavirus in Latina America? >>America Society. Council of Americas. https://www.as-coa.org/articles/where-coronavirus-latin-america


7- <<Que capacidad tiene América Latina para enfrentar el Coronavirus?>> [23 Março, 2020]. El universal. https://www.google.com/amp/s/www.eluniversal.com.mx/mundo/coronavirus-que-capacidad-tiene-america-latina-para-enfrentar-el-covid-19%3fab


8- - <<Health Spending>> OECD DATA. https://data.oecd.org/healthres/health-spending.htm


9- <<Saúde deixou de receber R$ 9 bi em 2019 devido à regra do teto de gastos, mostra Tesouro Nacional>> [Fevereiro, 27, 2020]. Anaph.https://www.anahp.com.br/noticias/noticias-do-mercado/saude-deixou-de-receber-r-9-bi-em-2019-devido-a-regra-do-teto-de-gastos-mostra-tesouro-nacional


10- Governo do Brasil libera R$ 9,4 bilhões para combate ao coronavírus. [Abril, 03, 2020] Ministério da Saúde. https://www.saude.gov.br/noticias/agencia-saude/46651-governo-do-brasil-libera-r-9-4-bilhoes-para-combate-ao-coronavirus


11- Pires, Manoel. << Observatório de Política Fiscal atualiza lista de medidas no combate ao Covid-19>> [Abril 13, 2020]. FGV IBRE. https://observatorio-politica-fiscal.ibre.fgv.br/posts/observatorio-de-politica-fiscal-atualiza-lista-de-medidas-no-combate-ao-covid-19


12- <<Em meio à crise, Bolsonaro gasta R$ 4,8 milhões na propaganda “o Brasil não pode parar” >> [03 Março, 2020]. Sul21.https://www.sul21.com.br/ultimas-noticias/politica/2020/03/em-meio-a-crise-bolsonaro-gasta-r-48-milhoes-na-propaganda-o-brasil-nao-pode-parar/

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