Actualizado: 10 de mar de 2019

El caso de Argentina y Brasil


Por: Renata Dias Barbosa


Desde que se introdujo por primera vez en la Convención de Bretton Woods en 1944, el Producto Interno Bruto (PIB) se ha convertido en un punto de referencia para medir el crecimiento económico de los países. Sus tasas de variación permiten una evaluación de políticas monetarias y fiscales, además de ser información valiosa para los inversores domésticos y extranjeros. Sin embargo, el cálculo del PIB es una tarea difícil, principalmente por el empleo de cuentas satélites, donde algunos gobiernos utilizan diferentes criterios de estimación desviándose de la metodología convencional del PIB.

Para enfrentar estos desafíos inherentes, el Sistema de Cuentas Nacionales (SCN 2008)[1], una versión actualizada de 1993, se implementó en un mandato de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas para una utilización estándar de análisis econométrico de cuentas nacionales. Además, el Fondo Monetario Internacional (FMI) también creó una serie de recomendaciones donde los países son monitoreados a fin de evitar una crisis económica.  La guía de las Normas Especiales de Divulgación de Datos (NEDD), así como otros programas, se introdujeron para la difusión de información financiera con transparencia al público. Los datos son publicados en la plataforma del FMI, en el Marco de Evaluación de la Calidad de las Estadísticas (MECAD). La mayoría de los países de América Latina adoptaron el NEDD después de la Crisis del Tequila en México en 1994.

A pesar de que los países suscriptores de los programas del FMI tienen tasas de interés más bajas cuando piden prestado dinero a los acreedores, también necesitan tener un nivel de PIB para ser elegibles para préstamos o ayudas internacionales. En este contexto, los países de bajos ingresos tienden a inflar sus cifras del PIB. Además, un nivel más alto del mismo suele indicar que una economía es más robusta y dar señales positivas a los posibles inversores.

Por lo tanto, aunque la SCN es un sistema universal, existe un paradigma con respecto a la transparencia y eficiencia de las agencias nacionales gubernamentales. En ese sentido, la medición del PIB puede estar sujeto a la manipulación de los datos. Otro problema, que a menudo se pasa por alto, es que los medios de comunicación pueden también manipular a los votantes al informar las cifras del PIB antes de las revisiones. El análisis de estos dos factores en el caso de Argentina y Brasil, demuestran como los resultados del PIB pueden afectar el desempeño de los gobiernos y promover el colapso de la democracia.


El caso de Argentina

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina se creó en 1968. Durante el período del kirchnerismo (2003-2015), el INDEC confirmó que la tasa de crecimiento del PIB fue superior que la mayoría de los países del mundo. El índice de pobreza y desigualdad también demostró una drástica y rápida recuperación de su crisis económica del 2002. Lo que le permitió al país alcanzar por adelantado los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de 2015, promovidos por las Naciones Unidas (UNSD, IMF, World Bank).

El año base de 2004 se utilizó para toda la serie hasta 2016. Por información de INDEC, desde 2004 hasta 2007, Argentina experimentó un crecimiento económico significativo con tasas del 9%. Obtuvo un promedio de 7.1% entre 2008 y 2011, y de1.87% desde 2012 a 2015 (Dorin, 2016; Coremberg, 2011).

De acuerdo con la solicitud del INDEC en 2016, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) brindó asistencia técnica estadística para revisar las cuentas nacionales de Argentina con el fin de cumplir con los estándares de la SCN 2008. El departamento de estadísticas encontró varias irregularidades en los datos oficiales publicados por el país, en particular con respecto a la industria manufacturera que mostró un aumento en las exportaciones de bienes, en el saldo comercial, así como en la cuenta corriente de la balanza de pagos (Dorin, 2016).

La información reportada por la administración anterior tenía la intención de obtener una variación estable del precio mensual y un PIB sobrevaluado. Por lo tanto, las series de cuentas nacionales a partir de 2009 se vieron totalmente afectadas. Las nuevas cifras demostraron que en 2009, la tasa de crecimiento del PIB fue negativa -6%, en comparación con el 0,1% que los indicadores del INDEC mostraron en ese año. En 2012, se alegó que el país tuvo un aumento del 0,8% en el PIB respecto al año anterior; sin embargo, después de la revisión, la tasa del PIB representó el -1.1%. En 2014, el crecimiento del PIB reportado por el  INDEC informó de una tasa del 0,5% frente a una contracción del -2,6% hayada en la revisión de la CEPAL. Además, otros indicadores de la economía también han distorsionado los resultados, como la pobreza, en la que Argentina presentaba una tasa más baja que en los países en desarrollo, como Suecia y Finlandia (Petersen, 2016).

El caso de Brasil

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) es la agencia nacional en Brasil responsable de las cuentas nacionales dentro del país desde 1987. El IBGE tiene su propio estatus legal de una organización administrativa independiente. Desde 2011-2014, la presidenta Dilma Rousseff estuvo en su primer mandato presidencial. Después de su segunda victoria en 2015, tuvo lugar un dudoso juicio político, que resultó en el impeachment (destitución) de su mandato.Tenía un alto grado de desaprobación popular, en el que los manifestantes afirmaban que Brasil estaba en una profunda recesión económica, debido a su falta de capacidad de gobernar.

En 2011, los principales medios de comunicación publicaron que la tasa de crecimiento anual del PIB para Brasil representó el 2,7%. Después de las revisiones del PIB, la tasa de crecimiento fue de 4.0%. En ese momento, el IBGE afirmó que las cuentas nacionales trimestrales sufrieron cambios debido a la adopción de SCN (2008). En 2012, la publicación anticipada de la cifra del PIB anual del IBGE mostró un crecimiento del 0,9%, seguido por una tasa de crecimiento del PIB del 2,3% en 2013. Los medios publicaron esas cifras con titulares que indican que fueron los peores resultados económicos en años. Sin embargo, IBGE solo anunció las revisiones del PIB por estos dos años consecutivos en marzo de 2015. La agencia nacional luego divulgó la información de que, para el año de 2012, el PIB tuvo una tasa de crecimiento del 1.9%. En cuanto a 2013, sus cifras mostraron una tasa de crecimiento del 3,0%. La revisión no se propagó adecuadamente en los medios de comunicación tradicionales y, como consecuencia, no tuvo un impacto en la población.

Es importante tener en cuenta que las estimaciones del PIB, cuando sus cifras son publicadas con anticipación, son datos oficiales pero no concluyentes, que mostrarán solo información parcial en lugar de resultados más completos. Por eso, la necesidad de revisar el cálculo del PIB.

Conclusión

El principal obstáculo para obtener las debidas estimaciones del PIB es la interferencia de los gobiernos en las agencias nacionales. En Argentina, las actividades del INDEC no son independientes del gobierno y, por lo tanto, están sujetas a resultados estadísticos manipulados. En Brásil, desde 2015, IBGE no produce datos completos sobre las cuentas nacionales por sector económico; solo 11 a diferencia de 55 sectores de los años anteriores en su página web. Por lo tanto, se hace difícil garantizar que todas sus prácticas financieras estén en orden y que las cifras del PIB sean correctas.

Como no hay una autoridad supranacional en la región, como en el ejemplo de la Unión Europea, para revisar los países de América Latina en sus actividades económicas a fin de exigir regulaciones estrictas, estos países están a merced de la voluntad política. Dado que Mercosur es un bloque común que tiene a Argentina y Brasil como sus principales influencias, no hay supervisión sobre este tema, en particular para exigir una conducta vinculante. Por lo tanto, la armonización de las recomendaciones de mejores prácticas de SCN y NEDD es altamente problemática.

Por otra parte, el MECAD no proporciona información precisa que pueda ser útil para el público con respecto a las condiciones económicas de un país específico. Esto se debe a que esta plataforma del FMI no hace ninguna referencia a los países que no presentan datos precisos y transparentes, por lo tanto, desafiando el propósito del programa. Como en el ejemplo de Argentina, no hay observaciones o asteriscos que expliquen la particularidad de su medición del PIB y tampoco  hay sanciones ni castigos de ningún tipo. Esto, a su vez, podría llevar a una práctica permisiva para que las naciones continúen divulgando información engañosa, así como una licencia abierta para evadir las recomendaciones y forjar la medición imprecisa de su PIB. Tampoco hay información sobre malas prácticas estadísticas en los sitios que revelan información sobre el PIB, como UNdata y el Banco Mundial.

Además, la información divulgada en forma anticipada sobre el PIB puede contribuir a la inexactitud de los datos, especialmente en países que no recopilan adecuadamente toda la información financiera a tiempo. Los medios de comunicación pueden desempeñar un papel esencial en la divulgación de datos no concluyentes, en los que el PIB a menudo será mucho más pequeño que sus cifras reales. El poder concentrado en los medios de comunicación puede reportar las estimaciones iniciales del PIB como resultados definitivos. En Brasil, los grandes medios de comunicación formaron parte de la oposición al gobierno, y las rectificaciones sobre el crecimiento del PIB nunca fueron un titular. Nuevamente, organizaciones como el FMI, la ONU y el Banco Mundial no proporcionan notas específicas sobre las cifras de revisiones tempranas o aclaraciones en sus sitios para explicar que las primeras publicaciones del PIB son solo cifras temporales, sujetas a revisiones finales. 

Estos factores pueden explicar la relación entre democracias frágiles y las estimaciones del PIB, que van más allá de los índices utilizados comúnmente y que pretenden medir la democracia en un país - al observar los derechos políticos, las libertades civiles y la represión general del Estado, como Freedom House y Polity IV. De esta manera, las agencias nacionales controladas por los gobiernos nacionales pueden manipular el PIB para que los gobernantes permanezcan en el poder, como fue el caso del kirchnerismo en Argentina.  En otros casos, la difusión anticipada del PIB aliada con los medios de comunicación puede afectar el desempeño del gobierno, como en el caso del supuesto impeachment/golpe de Estado de Dilma. Por lo tanto, casos como los de Argentina y Brásil demuestran que la democracia está en riesgo y lejos de consolidarse sino se garantiza una estricta regulación para la sistematización, consolidación y difusión de la información económica.

[1] El Sistema de Cuentas Nacionales 2008 es un marco estadístico que contiene un conjunto de cuentas macroeconómicas para la formulación de políticas, análisis y propósitos de investigación (SNC, 2008)

Referencias

Coremberg, Ariel. «Measuring Argentina´s GDP Growth and Facts.» Principios Fundamentales de las Estadísticas Oficiales 15.1 (2014). <https://arklems.files.wordpress.com/2011/10/wec-151_coremberg-1.pdf>.

Dorin, Federico. Informe borrador de la misión de asistencia tecnica en estadísticas de cuentas nacionales. Borrador. Argentina: CEPAL, 2016. Document.

IMF Standards for Data Dissemination. International Monetary Fund. Washington, D.C., 2017. <https://www.imf.org/en/About/Factsheets/Sheets/2016/07/27/15/45/Standards-for-Data-Dissemination>.

Petersen, Javier Rodríguez. Según el PBI revisado, Argentina creció mucho menos que lo que decía el kirchnerismo. Ed. El Cronista. 30 de July de 2016. <https://www.cronista.com/economiapolitica/Segun-el-PBI-revisado-Argentina-crecio-mucho-menos-que-lo-que-decia-el-kirchnerismo-20160629-0115.html>.

The World Bank. World Bank Open Data. Ed. The World Bank Group. 25 de September de 2018. Data Base. 25 de September de 2018. <https://data.worldbank.org/>.

United Nations. UN data A world of Information. Ed. United Nations Statistics Division. Vers. Version v0.14.6 Beta. 25 de September de 2018. United Nations. Data Base. 25 de September de 2018. <http://data.un.org/Default.aspx>.





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Actualizado: 9 de mar de 2019

Por Juliana Yael Milovich

El aceite de palma es el nuevo líder de la producción agrícola en Guatemala. Desde 2006 las exportaciones hacia Latinoamérica y Europa han crecido a una tasa promedio del  20% anual [1] , abasteciendo la creciente demanda internacional de biodiesel. Entre 2003 y 2015 el número de hectáreas cultivadas con palma africana se ha expandido desde 24.209 hasta 164.049, lo que representa un crecimiento anual del 17.3% y 4% de la tierra cultivable en Guatemala (CABI, 2017).


Figura 1. Área cultivada con palma africana en edad productiva (% del área total por departamento).

Fuente: Censo Nacional Agropecuario 2003 y Encuesta Nacional Agropecuaria 2007, 2015

En los departamentos de Petén (norte), Quetzaltenango y San Marcos (sud-oeste) (12, 13 y 17 en la figura 1, respectivamente), esta expansión ha llevado a dragados ilegales de ríos, el uso inapropiado de recursos hídricos y el acaparamiento de tierras de comunidades campesinas indígenas, comprometiendo la seguridad alimentaria y nutricional de la población más vulnerable (CONGCOOP, 2015). En efecto, las plantaciones industriales de palma aceitera en edad madura demandan una alta cantidad de agua que, en épocas de altas temperaturas, puede oscilar entre 42.000 y 49.000 litros al día [2] (Hortua, 2014), lo que conduce a que estas plantaciones compitan por el uso del agua en la irrigación de los cultivos tradicionales de granos básicos para la alimentación de las comunidades (maíz y frijoles).

Adicionalmente, los casos documentados en el estudio realizado por la Coordinación de ONG y Cooperativas de Guatemala (CONGCOOP, 2015), señalan que las aguas residuales de estos cultivos, con alto contenido en fertilizantes y agrotóxicos, son descargadas en los ríos Ocosito y Pacayá (Quetzaltenango y San Marcos) y en el río La Pasión (Petén), alterando la biodiversidad, reduciendo la disponibilidad de peces, inundando las parcelas de cultivos familiares y exponiendo a la población de áreas urbanas y rurales a sustancias nocivas para la salud.


El modelo expansionista del cultivo de palma africana difiere según la región. Mientras que en los departamentos de San Marcos y Quetzaltenango en la Costa Sur de Guatemala, la palma africana ha reemplazado el cultivo de algodón y ocupa  tierras que anteriormente eran utilizadas para el pastoreo del ganado, en la región de Petén la expansión de este monocultivo ha implicado deforestación, compra y despojo forzado de tierras comunales y familiares de la población indígena Q’eqchi’.

Una de las estrategias utilizadas por las empresas es la oferta de empleo en las fincas de palma aceitera. El estudio de CONGCOOP (2015) documenta que la mayoría de los jornaleros contratados son hombres menores de 40 años, pero también es substancial el trabajo infantil y de mujeres, que representa alrededor del 11% y 25% respectivamente. En consecuencia, las familias afectadas no solo se vuelven dependientes de los ingresos recibidos por esta actividad y las condiciones laborales impuestas, sino que adicionalmente, tienen un menor acceso a alimentos debido a la pérdida total o parcial de sus tierras de cultivo.

Por otra parte, cabe resaltar que en la sociedad guatemalteca la malnutrición crónica infantil en niñas y niños menores de 5 años es un problema central y estructural. Según datos de la última Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI, 2014/2015), 46.5% de los niños y niñas menores de 5 años presenta baja talla para su edad, porcentaje que aumenta en las municipalidades de la región occidente de Guatemala, donde vive la mayor parte de la población indígena.



Figura 2. Incidencia de malnutrición crónica en Guatemala

Fuente: Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil 2014/2015

Utilizando esta misma fuente de datos para los años 1998/1999, 2002, 2008/2009 y 2014/2015,  los resultados del análisis sugieren que las niñas y niños que viven en San Marcos, Quetzaltenango y Petén – los departamentos afectados por la contaminación hídrica y el desplazamiento forzoso de poblaciones indígenas – tienen una mayor probabilidad de sufrir malnutrición crónica que aquellos que viven en otros departamentos de Guatemala donde no se cultiva la palma africana – en efecto, esta probabilidad aumenta de 4.7 puntos porcentuales. Sin embargo, los hijos e hijas de madres indígenas son los más afectados, pues la probabilidad de enfrentar una situación de inseguridad alimentaria y nutricional aumenta de 7 puntos porcentuales.

Adicionalmente, el estudio de CONGCOOP (2015) documenta que el despojo de las tierras familiares y comunales de cultivo, así como las horas de trabajo excesivas y mal remuneradas de los padres de familia en las plantaciones de palma africana, supone un incremento y alargamiento de las jornadas laborales de las mujeres, madres de familia. Así, las mujeres se ocupan de las tareas reproductivas y domésticas dentro del hogar, no remuneradas, pero también de las actividades de producción que el trabajador realizaba con anterioridad – por ejemplo, buscar leña o comprar maíz. No obstante, en la mayoría de los casos, las mujeres se ven además obligadas a emplearse en la industria de palma aceitera o migrar a zonas urbanas en busca de trabajos complementarios que les permitan completar los ingresos familiares.

Esta situación no solo representa una desestructuración del orden establecido en el seno de las familias y dentro de las comunidades indígenas sino que también compromete la salud nutricional de los integrantes más vulnerables, como los niños y las mujeres. En efecto, el ánalisis de los datos de la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil sugiere que la probabilidad de que los niños y niñas que viven en las áreas urbanas de San Marcos, Quetzaltenango y Petén sufran de malnutrición crónica aumenta de 11.5 puntos porcentuales, con respecto a los que viven en áreas urbanas en departamentos donde no se cultiva la palma africana. Adicionalmente, otro de los resultados encontrados revela que son los niños y niñas que viven en hogares donde el cabeza de familia es un hombre los que se ven particuliarmente afectados, pues, la probabilidad de presentar baja talla para su edad aumenta de 6 puntos porcentuales.

Como conclusión cabe destacar que esta realidad que viven las familias guatemaltecas no es más que la extensión de un sistema político-económico histórico que ha privilegiado la pequeña élite heredera del colonialismo español, a costa del desplazamiento y empobrecimiento constante de la mayor parte de la población campesina e indígena de Guatemala. No obstante, como el vídeo lo muestra, la economía campesina produce más jornales que las agroindustrias y emplea a una gran parte de la población guatemalteca. Además, el agua y la tierra son considerados por las comunidades Mayas Q’eqchi’ como elementos esenciales de la vida, la cultura, la reproducción y la estructura socio-política imperante en sus comunidades. Es por ello, que su protección y respeto deberían ser privilegiadas.

Notas:


[1] Cálculo realizado a partir de datos de UNCOMTRADE.

[2] Entre 300 y 350 litros por planta de palma y considerando que en una hectárea su pueden cultivar alrededor de 140 plantas.

Referencias

  • ​Central American Business Intelligence (CABI, 2017). “Impactos Socioeconómicos del Cultivo de Palma de Aceite en Guatemala”. Ficha técnica. Febrero 2017.

  • Coordinación de ONG y Cooperativas (CONGCOOP, 2015). “Situación de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas en el Contexto de las Actividades de Agroindustia de Palma Aceitera en Guatemala”.

  • Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI, 2014). “Guatemala. Informe final”. Instituto Nacional de Estadística, VI reporte. Enero 2017.

  • Hortua (2014). “Representaciones discursivas sobre la palma de aceite en Colombia 2002-2012: Análisis Crítico del Discurso (ACD) desde una perspectiva ambiental”. Tésis de Maestría.


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Actualizado: 7 de feb de 2019

Por: Federico Nastasi, Giuliano T. Yajima y Lorenzo Nalin

Entrevista realizada el 1 de agosto de 2018.

La versión original de esta entrevista se encuentra en italiano en el sitio internet Sbilanciamoci.info

Nos encontrábamos en Santiago de Chile, en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y tuvimos la oportunidad de entrevistar a uno de los principales economistas del país, Ricardo Ffrench-Davis. El director de la Escuela de Verano de la CEPAL, Gabriel Porcile, un uruguayo con dos ojos luminosos y gran apasionado de la historia política de la izquierda italiana, lo presentó como la prueba ontológica de la existencia de Dios, después de aquella proporcionada por el Santo Anselmo.

El milagro en este caso fue que Ffrench-Davis pudo haberse convertido en uno de los Chicago Boys, pues estudió en la universidad de Chicago entre 1950 y 1960. Pero no fue así. El intelectual chileno no siguió a sus connacionales, alumnos de Milton Friedman, en la realización del experimento chileno neoliberal después el golpe militar de 1973 y ha mantenido un espíritu crítico respecto a la idea de que “el mercado soluciona todo”. Resultado de su amplia investigación sobre este asunto, recientemente, publicó una nueva versión de su libro, “Reformas Económicas En Chile (1973- 2017)”,  en la que incorporó un análisis de la evolución macroeconómica del país. Este fue el punto de partida de nuestra entrevista:


1. Refiriéndose a los años de la dictadura militar, se habla de la economía chilena como una historia de éxito, Milton Friedman lo llamó un milagro, una economía moderna en crecimiento, con algunos sectores dinámicos, sobre todo aquellos ligados a las exportaciones, aún con niveles importantes de pobreza y desigualdad. ¿Tuvo razón Friedman, al menos respecto de los sectores más innovadores?


La dictadura hizo reformas profundas, basadas en la idea de que el mercado favorece el desarrollo económico. Por lo tanto, fue creado un Estado pequeño, con impuestos mínimos sobre el capital y sobre el trabajo. La estructura social chilena fue, y todavía es, muy heterogénea, con pocas personas muy ricas y altamente educadas y con una mayoría de la población que se encuentra en una situación opuesta. Se ha abusado de la razón de los pocos. Al final de la dictadura, en 1989, la redistribución de la riqueza era más concentrada con respecto a 1973. En los dieciséis años de Pinochet, el 10% de la población vio aumentar su propia riqueza, mientras que para el 90% restante se redujo. Podemos hablar de un milagro al revés, el régimen fracasó en uno de los objetivos más importantes de la política económica, en la distribución de la riqueza.


Después del golpe, los sindicados fueron abolidos, sus jefes muertos o encarcelados, los profesores que no enseñaban teorías neoliberales en la universidad fueron expulsados. Esto se hizo en nombre de la libertad, pero fue lo opuesto a la libertad. La libertad tiene que ser redistribuida, la libertad concentrada entre pocos es esclavitud para muchos. Alguien podría objetar que la riqueza en su conjunto aumentó y la productividad creció, pero esto no es cierto. En la década anterior al golpe, el PIB  creció a una tasa anual del 4%, con dos gobiernos democráticamente electos. Por otra parte, el crecimiento durante los 16 años de dictadura fue del 2.9%. El resultado suena aún más decepcionante si se piensa que durante la dictadura los decisores políticos  tuvieron el poder absoluto, pudieron hacer lo que quisieron sin obstáculos, sin oposición. Esto demuestra que la política económica de la dictadura fue peor que la de la democracia.


2. La herencia principal de la era Pinochet fue la Constitución del 1980 y la prescripción de un papel limitado del Estado en el campo económico. En una reciente entrevista, citando a Fukuyama, usted dijo que no hay desarrollo económico sin un Estado fuerte. ¿Cómo puede desarrollarse económicamente Chile sin solucionar esta contradicción?


El Estado de Pinochet fue fuerte en la limitación de libertad y decepcionante en los resultados económicos obtenidos. A diferencia de los capitales, las ideas no pudieron circular libremente. Hoy en día muchos economistas afirman que la circulación de capitales tiene que ser reglamentada para favorecer la producción de bienes públicos: escuelas, calles, hospitales.

El Estado chileno es hoy todavía débil, el peso de los impuestos sobre el PIB fue del 15% y estamos llegando al 21%. Estamos muy lejanos de los estándares de la Europa occidental, dónde los impuestos son aproximadamente el doble. Estos recursos permitirían al Estado crear muchos servicios para los ciudadanos. Sirven gobiernos fuertes, no porque tienen la barriga grande, sino porque tienen buenos músculos para conducir la sociedad, para armonizar los intereses. Esta es la idea de Fukuyama, que ha querido rectificar en su tesis sobre el fin de la historia de 1992, reconociendo su error y afirmando que por estos tiempos confusos el papel del Estado tiene que volver a ser central.


3. Este año la CEPAL celebró 70 años de su institución; ¿cuáles son sus principales éxitos? ¿A lo largo de este periodo, el continente latinoamericano  ha logrado reducir la brecha con los países desarrollados?

Se han observado muchas fases diferentes: al principio, en 1950, había un vacío de centros de investigaciones en América Latina, y la CEPAL representó un punto de referencia compuesto por un grupo de fuertes pensadores, Raúl Prebisch, ante todo una mente original además de sabia y luego Aníbal Pinto, Osvaldo Sunkel, Celso Furtado, para sólo citar los principales. Fue la “edad del oro” de la CEPAL, en la que desarrolló muy bien su tarea, donde ayudó a América Latina durante al menos tres décadas, desde los años 50 a los 70. Durante estas dos décadas, América Latina creció a una tasa promedio de 5,5%, con la excepción negativa de Chile, como dije antes. Este crecimiento se debió mucho a las ideas desarrolladas en la CEPAL, entre otras, y a la política de sustitución de las importaciones. En la década de 1980, hubo una vigorosa renovación del pensamiento económico y una gran producción de estudios, centrados principalmente en la crisis de la deuda soberana. Durante ese momento la CEPAL fue la principal fuente de datos macroeconómicos en la región. 


Sin embargo, en los años 90, cuando prevalecieron las ideas del Consenso de Washington y el neoliberalismo, el debate económico se volvió más elitista. El lema de aquellos años fue: "the market knows", mientras que las ideas Keynesianas se vinieron progresivamente abandonadas. La CEPAL constituyó una voz crítica relevante. Por ejemplo, sus publicaciones entre el 94 y el 95 advirtieron de los efectos adversos de una extrema liberalización financiera. En aquella década, las ideas aquí elaboradas encontraron espacio en los primeros gobiernos democráticos chilenos. La economía creció en promedio más de 7%, se redujo la inflación, el desempleo y la desigualdad. El salario mínimo aumentó entre un 6 y 7% anual,  y también se redujo la brecha de género. Eso también ocurrió porque la CEPAL constituyó un espacio de libertad en este país durante la represión militar.


Después del golpe, muchas personas, incluso dentro de las Naciones Unidas, querían trasladar la oficina a otra parte, se pensaba en Argentina, pero dos años más tarde llegó la dictadura. Hace algún tiempo, Enrique V. Iglesias, secretario ejecutivo de la CEPAL entre 1972 y 1985, nos contó sobre sus esfuerzos para mantener a la CEPAL en Chile. Creo que fue un acto muy importante. En ese momento nos invitó a nosotros, miembros de la oposición, a la Comisión para explicar nuestras ideas económicas e incorporarlas a los informes oficiales, desafiando la represión gubernamental. En última instancia, la CEPAL ha sido muy importante para la democracia en este país .

4. Hoy en día la globalización está en un cambio profundo: los países fundadores del modelo, el Reino Unido y los Estados Unidos, están avanzando hacia políticas nacionalistas y proteccionistas, mientras que una economía no de mercado (según la definición de la OMC) como China, se presenta como el exponente del libre comercio ¿Qué ha cambiado en la estructura económica mundial y en el pensamiento económico?

Creo que hoy prevalece una sensación de desplazamiento. Sin embargo, en mi profesión, la crisis ha traído algunos beneficios. Yo menciono a menudo un documento de trabajo de la oficina de investigación del Fondo Monetario Internacional, publicado durante el período de actividad de Olivier Blanchard, en el que la tesis principal fue “we were wrong”. Hoy muchos de los economistas más influyentes están buscando nuevas ideas: tanto los premios Nobel como Stiglitz, que siempre ha mantenido una visión poco convencional, y otros economistas más moderados, quienes ahora están cuestionando el tema del desarrollo y la inclusión, reconociendo los riesgos de un aumento de la desigualdad de ingreso. Si es cierto que por un lado ha habido una convergencia absoluta entre los países individuales, por otro lado, la distribución definitivamente ha empeorado dentro de los países desarrollados, mientras que nuestra región sigue siendo la más desigual del mundo.

El informe anual de CEPAL se publicará en dos semanas, presentando una sección interesante sobre por qué América Latina invierte tan poco en términos reales, No podemos consumir demasiado si producimos muy poco, por lo que necesitamos inversiones en innovación, productividad y mejor educación. Necesitamos el apoyo específico del Estado para todas estas actividades, un apoyo que no puede ser reemplazado por donaciones privadas. Sin embargo, la globalización de bienes y servicios representa solo uno de cada cuatro dólares de la producción mundial y es por eso que muchos estudios ahora se están enfocando más en la estructura interna, ya que existe una fuerte externalidad entre esta y la apertura comercial. No queremos enclaves que produzcan en el extranjero, sino empresas que puedan transmitir sus conocimientos a la economía local. Y también en lo que respecta a la globalización de las inversiones productivas, un dólar de cada diez está representado por inversiones extranjeras directas, mientras que el resto proviene de recursos nacionales. La globalización más importante de los últimos 30 años ha sido la de las finanzas y esta última apenas está conectado con inversiones reales e innovación. De hecho, la única innovación de este tipo de globalización es la de cómo especular mejor, el "aprender a especular".

Se están discutiendo nuevas ideas en los principales centros académicos e instituciones internacionales, pero el cambio es un proceso lento. Olivier Blanchard puede haber modificado las visiones de 10 o 12 economistas principales, pero hay miles que aún no han cuestionado sus ideas. Sin embargo, hace 15 años había mucho más conformismo que hoy: fue el período de gran moderación, en el que los economistas pensaron que habíamos encontrado la verdad. Hoy las nuevas generaciones de estudiantes tienen una visión diferente de los hechos económicos, están interesados en temas que anteriormente estaban marginados, como el neo-estructuralismo y la economía heterodoxa.

5. Cambiamos nuestra mirada hacia el viejo continente y hacia Italia, donde sopla un viento nacionalista y de derecha, con episodios cada vez más frecuentes de racismo. Una noción del sociólogo estadounidense Furedi sobre la "cultura del miedo" que se ha establecido como "estado de sentido común" se ha vuelto a poner de moda. Como economista, ¿cree que es inevitable que una crisis económica lleve a fenómenos sociales como el egoísmo, el miedo y la intolerancia?

¡Es una pregunta no para economistas! Creo que el fenómeno europeo tiene dos problemas principales:. Uno de estos es la inmigración ilegal. Estoy a favor de la regulación de todas las principales variables macroeconómicas, así como de los flujos migratorios. También creo que resolver el problema de los países pobres con inmigración es imposible y potencialmente destructivo. En ese sentido, la cooperación para el desarrollo (que no es el adoctrinamiento neoliberal como lo fue en el pasado) es fundamental. El segundo problema es la financiarización. El peso excesivo del sector financiero ha desempeñado un papel negativo para el desarrollo económico y para las personas y las empresas afectadas por la crisis. 


En general, la mayor parte del descontento se dirige a partidos extremos, tanto a la derecha como en Francia y a la izquierda en España, hasta llegar al caso italiano donde pasó lo que pasó. A Chile no le ha faltado un crecimiento de la extrema derecha, pero el descontento se ha dirigido más hacia la extrema izquierda, en detrimento de la concertación, la coalición de centro-izquierda.


Todo esto, en mi opinión, tiene que ver con la inercia, la lentitud en la resolución de problemas, que especialmente en la política económica puede llevar a consecuencias graves cuando uno decide no actuar. El tema más importante a abordar es el peso excesivo de las finanzas, que impone una restricción a las políticas públicas a través del riesgo de degradar el país. Es la idea de no hacer las cosas porque de lo contrario, obtienes una baja calificación de las agencias de calificación, las mismas que estaban completamente equivocadas con los bancos de Estados Unidos en 2008 y con Chile en los años de la dictadura.


Debemos liberarnos de esta filosofía, y ¡Pucha, que difícil es!


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