Actualizado: 9 de mar de 2019

Por: Raphael Teles Oliveira

Entrevista realizada el 13 de diciembre de 2018.

En esta ocasión presentamos una entrevista sobre la elección de Jair Bolsonaro en Brasil con el economista brasileño Niemeyer Almeida Filho, profesor titular de la Universidad Federal de Uberlandia en Minas Gerais, miembro de la dirección de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico (SEPLA) y vicepresidente para el Brasil de la World Association for Political Economy (WAPE). Hoy habla con nosotros sobre las repercusiones y consecuencias para la región del reciente cambio de gobierno en Brasil.



¿Qué representa en términos políticos y económicos para América Latina la elección de Bolsonaro en Brasil?


Bolsonaro surge como radicalización de un proceso que ya venía sucediendo en Latinoamérica, en el seno de las respuestas que las sociedades nacionales dieron a la Crisis de 2008. La evaluación que hago, a la luz de las discusiones que he tenido en SEPLA, de la cual participo como uno de los miembros de la junta directiva, es que se intensificó la lucha de clases impulsada por las exigencias del capital en búsqueda de nuevas oportunidades de acumulación a escala global. América Latina (y particularmente Brasil) es una región en la que el desarrollo capitalista no ha alcanzado todavía su potencial. El desarrollo aquí se piensa como aumento de la complejidad social, sin ninguna connotación necesaria de progreso. Su contenido es de expansión de la actividad privada para todas las dimensiones de la vida social. Así, hubo movilización de clases a nivel nacional para eliminar barreras a ese tipo de desarrollo. Con el ascenso de Bolsonaro se fortalece la articulación en espacios de cooperación regional siempre a favor del capital.


¿Qué cambia en la política exterior con Bolsonaro y cómo se puede afectar a los países de la región?

Las primeras señales de la política exterior del Gobierno Bolsonaro son de prevalencia de adhesión ideológica en el contexto de las relaciones norte-sur (en detrimento de las relaciones sur-sur). Hay signos de que el pragmatismo que marcó la política exterior brasileña se sustituye por alineamiento a la política estadounidense, sin ningún tipo de negociación. En los gobiernos petistas de Lula y Dilma la política externa ganó por lo menos algún grado de diversificación, con algunos intereses sur-sur colocados en la agenda política. Todo esto parece cambiar ahora, con posible pérdida de importancia de la política comercial en una perspectiva económica de ultraliberalismo.


Sobre las relaciones sur-sur, ¿cómo ven los brasileños el anuncio explícito de que la integración latinoamericana no es una prioridad?

Aparentemente, no hay ningún tipo de concientización interna sobre este tema, mucho menos sobre movilización social. La política exterior no logra un papel de importancia social significativa para una sociedad de grandes desigualdades y en la que los temas sociales más inmediatos, como la salud y la educación, no están mínimamente resueltos. La relevancia de la integración está siempre vinculada a los intereses comerciales que todavía están aparentemente en segundo plano.


¿Es posible que en esta coyuntura se generen nuevas relaciones y arreglos de integración regional que prescindan del liderazgo de Brasil?

Entiendo que no, porque Brasil tiene un peso decisivo y ahora muy alineado a los intereses americanos. Pienso que está en curso un aislamiento de los gobiernos progresistas. También hay expectativas frente a lo que va a pasar con México en el Gobierno de Andrés López Obrador, aunque en términos de cooperación este país está muy vinculado a lo que ocurre en EE. UU. Es posible que se intensifiquen las políticas antidrogas y los acuerdos militares.

Respecto a la situación internacional y una eventual transferencia de la Embajada Brasileña en Israel de Tel Aviv a Jerusalén ¿qué tipos de consecuencias puede traer para el comercio de proteína animal? ¿existe la posibilidad de una transferencia de la participación de Brasil en este mercado a otros países de la región?

Mi expectativa es que este tema quede al menos aplazado. El tamaño relativo de Israel, en la balanza comercial brasileña, si se compara con los países árabes y aliados, incluyendo ahí a Rusia, es demasiado pequeño. Ya se producen manifestaciones contra la transferencia de la Embajada, con amenazas de posibles sanciones comerciales y diplomáticas, sanciones relacionadas a los intereses brasileños de algún protagonismo internacional. Pero no se sabe si esos intereses permanecerán en la nueva política exterior.


Partiendo de la visión de que la agenda Bolsonaro es una agenda como la de Temer, pero más acentuada ¿se sostiene la propuesta de los cortes ministeriales? El ministerio de la industria, por ejemplo, todavía aparece adjunto al de economía, que según especialistas y los industriales, no tendrá como organizar tantas demandas ¿Cuáles serían las implicaciones para el manejo interno?


En el momento que Bolsonaro anunció a su ministro de economía (“superministro”, único a responder cuestiones de economía), evalué que la composición del equipo no se sustentaría. Hay seis ministros de origen militar. Es tradicional en la agenda militar la elección de sectores estratégicos, especialmente infraestructura y seguridad. Creo que la profundización del ajuste, impondrá límites aún mayores al dinamismo. ¿Cómo reaccionarán los sectores organizados de la economía? La expectativa electoral que se creó es de una demanda de respuesta rápida que, entiendo, no ocurrirá, aumentando por lo tanto la tensión social. Analistas de la política brasileña evalúan que el equipo de Bolsonaro no resistirá a la negociación necesaria del Gobierno con el Congreso. Veo con mucho pesimismo el primer año de este nuevo gobierno.


Las cuestiones ambientales son un aspecto muy relevante de las discusiones internacionales actualmente, sin embargo, Bolsonaro no las destacó en su programa. ¿Cómo la ausencia de una agenda ambiental que coincida con los principales acuerdos internacionales y consensos de la comunidad científica, puede convertirse en una consecuencia negativa para América Latina y el resto del mundo?

En cuanto a cuestiones ambientales, Brasil tiene enorme relevancia en la región, por la dimensión de la Amazonia en su territorio. El ministro de Medio Ambiente del Gobierno Bolsonaro fue el último en ser elegido, pues una de las fuerzas importantes de sustentación de su candidatura a la presidencia fue la bancada del agronegocio. Este grupo de diputados y senadores ven las políticas de preservación ambiental como obstáculo a la expansión del desarrollo capitalista en los términos que tratamos en la primera pregunta.

En función de la alineación que la política exterior brasileña esboza, existe el peligro de profundización de la "visión Trump", que consiste en priorizar lo que serían los intereses internos constituidos, como los de la bancada del agronegocio; y me parece que si Brasil se va en esta dirección, otros países podrán con facilidad acompañarlo, con evidente retroceso en las negociaciones internacionales en favor de un modo de vida menos agresivo a la naturaleza y la sociedad.


¿El Gobierno Bolsonaro parece sintonizado con la naturaleza del mundo contemporáneo, incluido la economía, la cultura y la política?


Mi impresión actual es que el presidente electo y ahora diplomado Jair Messias Bolsonaro es primitivo en diversas cuestiones de Estado. El mundo contemporáneo es complejo en varios sentidos. Estamos cerca de cumplir 30 años de la superación de la Guerra Fría y de la división del mundo en dos órdenes sociales, o dos ideologías, que fueron capaces de separar el planeta en dos partes. El capitalismo contemporáneo, profundizó en niveles inéditos el grado de integración de las sociedades y economías nacionales, incluyendo ahí procesos que la CEPAL denomina “gravitacionales”, es decir, procesos que superan los límites de la jurisdicción nacional. El Gobierno de Bolsonaro parece desconocer o relegar esa naturaleza del mundo contemporáneo al recuperar políticas y posicionamientos de retroceso en relación con el avance civilizatorio posible. Por ejemplo, ensaya traer al ámbito de gobierno una lógica religiosa, contraria a la concepción de un Estado laico. Otro aspecto: propone ultraliberalismo para solucionar el estancamiento de la economía, con amenaza de privatizaciones generalizadas. Verbaliza una referencia al período de la dictadura de Pinochet, desconociendo en la práctica las diferencias de dimensión e historia entre Chile y Brasil, además de la cohibición de la libertad y de los derechos civiles. ¡Nada parece sugerir que tendremos avances civilizatórios!


Nota:

  • Fuente de la imagen de portada: Veja.

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Actualizado: 10 de mar de 2019

El caso de Argentina y Brasil


Por: Renata Dias Barbosa


Desde que se introdujo por primera vez en la Convención de Bretton Woods en 1944, el Producto Interno Bruto (PIB) se ha convertido en un punto de referencia para medir el crecimiento económico de los países. Sus tasas de variación permiten una evaluación de políticas monetarias y fiscales, además de ser información valiosa para los inversores domésticos y extranjeros. Sin embargo, el cálculo del PIB es una tarea difícil, principalmente por el empleo de cuentas satélites, donde algunos gobiernos utilizan diferentes criterios de estimación desviándose de la metodología convencional del PIB.

Para enfrentar estos desafíos inherentes, el Sistema de Cuentas Nacionales (SCN 2008)[1], una versión actualizada de 1993, se implementó en un mandato de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas para una utilización estándar de análisis econométrico de cuentas nacionales. Además, el Fondo Monetario Internacional (FMI) también creó una serie de recomendaciones donde los países son monitoreados a fin de evitar una crisis económica.  La guía de las Normas Especiales de Divulgación de Datos (NEDD), así como otros programas, se introdujeron para la difusión de información financiera con transparencia al público. Los datos son publicados en la plataforma del FMI, en el Marco de Evaluación de la Calidad de las Estadísticas (MECAD). La mayoría de los países de América Latina adoptaron el NEDD después de la Crisis del Tequila en México en 1994.

A pesar de que los países suscriptores de los programas del FMI tienen tasas de interés más bajas cuando piden prestado dinero a los acreedores, también necesitan tener un nivel de PIB para ser elegibles para préstamos o ayudas internacionales. En este contexto, los países de bajos ingresos tienden a inflar sus cifras del PIB. Además, un nivel más alto del mismo suele indicar que una economía es más robusta y dar señales positivas a los posibles inversores.

Por lo tanto, aunque la SCN es un sistema universal, existe un paradigma con respecto a la transparencia y eficiencia de las agencias nacionales gubernamentales. En ese sentido, la medición del PIB puede estar sujeto a la manipulación de los datos. Otro problema, que a menudo se pasa por alto, es que los medios de comunicación pueden también manipular a los votantes al informar las cifras del PIB antes de las revisiones. El análisis de estos dos factores en el caso de Argentina y Brasil, demuestran como los resultados del PIB pueden afectar el desempeño de los gobiernos y promover el colapso de la democracia.


El caso de Argentina

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina se creó en 1968. Durante el período del kirchnerismo (2003-2015), el INDEC confirmó que la tasa de crecimiento del PIB fue superior que la mayoría de los países del mundo. El índice de pobreza y desigualdad también demostró una drástica y rápida recuperación de su crisis económica del 2002. Lo que le permitió al país alcanzar por adelantado los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de 2015, promovidos por las Naciones Unidas (UNSD, IMF, World Bank).

El año base de 2004 se utilizó para toda la serie hasta 2016. Por información de INDEC, desde 2004 hasta 2007, Argentina experimentó un crecimiento económico significativo con tasas del 9%. Obtuvo un promedio de 7.1% entre 2008 y 2011, y de1.87% desde 2012 a 2015 (Dorin, 2016; Coremberg, 2011).

De acuerdo con la solicitud del INDEC en 2016, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) brindó asistencia técnica estadística para revisar las cuentas nacionales de Argentina con el fin de cumplir con los estándares de la SCN 2008. El departamento de estadísticas encontró varias irregularidades en los datos oficiales publicados por el país, en particular con respecto a la industria manufacturera que mostró un aumento en las exportaciones de bienes, en el saldo comercial, así como en la cuenta corriente de la balanza de pagos (Dorin, 2016).

La información reportada por la administración anterior tenía la intención de obtener una variación estable del precio mensual y un PIB sobrevaluado. Por lo tanto, las series de cuentas nacionales a partir de 2009 se vieron totalmente afectadas. Las nuevas cifras demostraron que en 2009, la tasa de crecimiento del PIB fue negativa -6%, en comparación con el 0,1% que los indicadores del INDEC mostraron en ese año. En 2012, se alegó que el país tuvo un aumento del 0,8% en el PIB respecto al año anterior; sin embargo, después de la revisión, la tasa del PIB representó el -1.1%. En 2014, el crecimiento del PIB reportado por el  INDEC informó de una tasa del 0,5% frente a una contracción del -2,6% hayada en la revisión de la CEPAL. Además, otros indicadores de la economía también han distorsionado los resultados, como la pobreza, en la que Argentina presentaba una tasa más baja que en los países en desarrollo, como Suecia y Finlandia (Petersen, 2016).

El caso de Brasil

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) es la agencia nacional en Brasil responsable de las cuentas nacionales dentro del país desde 1987. El IBGE tiene su propio estatus legal de una organización administrativa independiente. Desde 2011-2014, la presidenta Dilma Rousseff estuvo en su primer mandato presidencial. Después de su segunda victoria en 2015, tuvo lugar un dudoso juicio político, que resultó en el impeachment (destitución) de su mandato.Tenía un alto grado de desaprobación popular, en el que los manifestantes afirmaban que Brasil estaba en una profunda recesión económica, debido a su falta de capacidad de gobernar.

En 2011, los principales medios de comunicación publicaron que la tasa de crecimiento anual del PIB para Brasil representó el 2,7%. Después de las revisiones del PIB, la tasa de crecimiento fue de 4.0%. En ese momento, el IBGE afirmó que las cuentas nacionales trimestrales sufrieron cambios debido a la adopción de SCN (2008). En 2012, la publicación anticipada de la cifra del PIB anual del IBGE mostró un crecimiento del 0,9%, seguido por una tasa de crecimiento del PIB del 2,3% en 2013. Los medios publicaron esas cifras con titulares que indican que fueron los peores resultados económicos en años. Sin embargo, IBGE solo anunció las revisiones del PIB por estos dos años consecutivos en marzo de 2015. La agencia nacional luego divulgó la información de que, para el año de 2012, el PIB tuvo una tasa de crecimiento del 1.9%. En cuanto a 2013, sus cifras mostraron una tasa de crecimiento del 3,0%. La revisión no se propagó adecuadamente en los medios de comunicación tradicionales y, como consecuencia, no tuvo un impacto en la población.

Es importante tener en cuenta que las estimaciones del PIB, cuando sus cifras son publicadas con anticipación, son datos oficiales pero no concluyentes, que mostrarán solo información parcial en lugar de resultados más completos. Por eso, la necesidad de revisar el cálculo del PIB.

Conclusión

El principal obstáculo para obtener las debidas estimaciones del PIB es la interferencia de los gobiernos en las agencias nacionales. En Argentina, las actividades del INDEC no son independientes del gobierno y, por lo tanto, están sujetas a resultados estadísticos manipulados. En Brásil, desde 2015, IBGE no produce datos completos sobre las cuentas nacionales por sector económico; solo 11 a diferencia de 55 sectores de los años anteriores en su página web. Por lo tanto, se hace difícil garantizar que todas sus prácticas financieras estén en orden y que las cifras del PIB sean correctas.

Como no hay una autoridad supranacional en la región, como en el ejemplo de la Unión Europea, para revisar los países de América Latina en sus actividades económicas a fin de exigir regulaciones estrictas, estos países están a merced de la voluntad política. Dado que Mercosur es un bloque común que tiene a Argentina y Brasil como sus principales influencias, no hay supervisión sobre este tema, en particular para exigir una conducta vinculante. Por lo tanto, la armonización de las recomendaciones de mejores prácticas de SCN y NEDD es altamente problemática.

Por otra parte, el MECAD no proporciona información precisa que pueda ser útil para el público con respecto a las condiciones económicas de un país específico. Esto se debe a que esta plataforma del FMI no hace ninguna referencia a los países que no presentan datos precisos y transparentes, por lo tanto, desafiando el propósito del programa. Como en el ejemplo de Argentina, no hay observaciones o asteriscos que expliquen la particularidad de su medición del PIB y tampoco  hay sanciones ni castigos de ningún tipo. Esto, a su vez, podría llevar a una práctica permisiva para que las naciones continúen divulgando información engañosa, así como una licencia abierta para evadir las recomendaciones y forjar la medición imprecisa de su PIB. Tampoco hay información sobre malas prácticas estadísticas en los sitios que revelan información sobre el PIB, como UNdata y el Banco Mundial.

Además, la información divulgada en forma anticipada sobre el PIB puede contribuir a la inexactitud de los datos, especialmente en países que no recopilan adecuadamente toda la información financiera a tiempo. Los medios de comunicación pueden desempeñar un papel esencial en la divulgación de datos no concluyentes, en los que el PIB a menudo será mucho más pequeño que sus cifras reales. El poder concentrado en los medios de comunicación puede reportar las estimaciones iniciales del PIB como resultados definitivos. En Brasil, los grandes medios de comunicación formaron parte de la oposición al gobierno, y las rectificaciones sobre el crecimiento del PIB nunca fueron un titular. Nuevamente, organizaciones como el FMI, la ONU y el Banco Mundial no proporcionan notas específicas sobre las cifras de revisiones tempranas o aclaraciones en sus sitios para explicar que las primeras publicaciones del PIB son solo cifras temporales, sujetas a revisiones finales. 

Estos factores pueden explicar la relación entre democracias frágiles y las estimaciones del PIB, que van más allá de los índices utilizados comúnmente y que pretenden medir la democracia en un país - al observar los derechos políticos, las libertades civiles y la represión general del Estado, como Freedom House y Polity IV. De esta manera, las agencias nacionales controladas por los gobiernos nacionales pueden manipular el PIB para que los gobernantes permanezcan en el poder, como fue el caso del kirchnerismo en Argentina.  En otros casos, la difusión anticipada del PIB aliada con los medios de comunicación puede afectar el desempeño del gobierno, como en el caso del supuesto impeachment/golpe de Estado de Dilma. Por lo tanto, casos como los de Argentina y Brásil demuestran que la democracia está en riesgo y lejos de consolidarse sino se garantiza una estricta regulación para la sistematización, consolidación y difusión de la información económica.

[1] El Sistema de Cuentas Nacionales 2008 es un marco estadístico que contiene un conjunto de cuentas macroeconómicas para la formulación de políticas, análisis y propósitos de investigación (SNC, 2008)

Referencias

Coremberg, Ariel. «Measuring Argentina´s GDP Growth and Facts.» Principios Fundamentales de las Estadísticas Oficiales 15.1 (2014). <https://arklems.files.wordpress.com/2011/10/wec-151_coremberg-1.pdf>.

Dorin, Federico. Informe borrador de la misión de asistencia tecnica en estadísticas de cuentas nacionales. Borrador. Argentina: CEPAL, 2016. Document.

IMF Standards for Data Dissemination. International Monetary Fund. Washington, D.C., 2017. <https://www.imf.org/en/About/Factsheets/Sheets/2016/07/27/15/45/Standards-for-Data-Dissemination>.

Petersen, Javier Rodríguez. Según el PBI revisado, Argentina creció mucho menos que lo que decía el kirchnerismo. Ed. El Cronista. 30 de July de 2016. <https://www.cronista.com/economiapolitica/Segun-el-PBI-revisado-Argentina-crecio-mucho-menos-que-lo-que-decia-el-kirchnerismo-20160629-0115.html>.

The World Bank. World Bank Open Data. Ed. The World Bank Group. 25 de September de 2018. Data Base. 25 de September de 2018. <https://data.worldbank.org/>.

United Nations. UN data A world of Information. Ed. United Nations Statistics Division. Vers. Version v0.14.6 Beta. 25 de September de 2018. United Nations. Data Base. 25 de September de 2018. <http://data.un.org/Default.aspx>.





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Actualizado: 9 de mar de 2019

Por Juliana Yael Milovich

El aceite de palma es el nuevo líder de la producción agrícola en Guatemala. Desde 2006 las exportaciones hacia Latinoamérica y Europa han crecido a una tasa promedio del  20% anual [1] , abasteciendo la creciente demanda internacional de biodiesel. Entre 2003 y 2015 el número de hectáreas cultivadas con palma africana se ha expandido desde 24.209 hasta 164.049, lo que representa un crecimiento anual del 17.3% y 4% de la tierra cultivable en Guatemala (CABI, 2017).


Figura 1. Área cultivada con palma africana en edad productiva (% del área total por departamento).

Fuente: Censo Nacional Agropecuario 2003 y Encuesta Nacional Agropecuaria 2007, 2015

En los departamentos de Petén (norte), Quetzaltenango y San Marcos (sud-oeste) (12, 13 y 17 en la figura 1, respectivamente), esta expansión ha llevado a dragados ilegales de ríos, el uso inapropiado de recursos hídricos y el acaparamiento de tierras de comunidades campesinas indígenas, comprometiendo la seguridad alimentaria y nutricional de la población más vulnerable (CONGCOOP, 2015). En efecto, las plantaciones industriales de palma aceitera en edad madura demandan una alta cantidad de agua que, en épocas de altas temperaturas, puede oscilar entre 42.000 y 49.000 litros al día [2] (Hortua, 2014), lo que conduce a que estas plantaciones compitan por el uso del agua en la irrigación de los cultivos tradicionales de granos básicos para la alimentación de las comunidades (maíz y frijoles).

Adicionalmente, los casos documentados en el estudio realizado por la Coordinación de ONG y Cooperativas de Guatemala (CONGCOOP, 2015), señalan que las aguas residuales de estos cultivos, con alto contenido en fertilizantes y agrotóxicos, son descargadas en los ríos Ocosito y Pacayá (Quetzaltenango y San Marcos) y en el río La Pasión (Petén), alterando la biodiversidad, reduciendo la disponibilidad de peces, inundando las parcelas de cultivos familiares y exponiendo a la población de áreas urbanas y rurales a sustancias nocivas para la salud.


El modelo expansionista del cultivo de palma africana difiere según la región. Mientras que en los departamentos de San Marcos y Quetzaltenango en la Costa Sur de Guatemala, la palma africana ha reemplazado el cultivo de algodón y ocupa  tierras que anteriormente eran utilizadas para el pastoreo del ganado, en la región de Petén la expansión de este monocultivo ha implicado deforestación, compra y despojo forzado de tierras comunales y familiares de la población indígena Q’eqchi’.

Una de las estrategias utilizadas por las empresas es la oferta de empleo en las fincas de palma aceitera. El estudio de CONGCOOP (2015) documenta que la mayoría de los jornaleros contratados son hombres menores de 40 años, pero también es substancial el trabajo infantil y de mujeres, que representa alrededor del 11% y 25% respectivamente. En consecuencia, las familias afectadas no solo se vuelven dependientes de los ingresos recibidos por esta actividad y las condiciones laborales impuestas, sino que adicionalmente, tienen un menor acceso a alimentos debido a la pérdida total o parcial de sus tierras de cultivo.

Por otra parte, cabe resaltar que en la sociedad guatemalteca la malnutrición crónica infantil en niñas y niños menores de 5 años es un problema central y estructural. Según datos de la última Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI, 2014/2015), 46.5% de los niños y niñas menores de 5 años presenta baja talla para su edad, porcentaje que aumenta en las municipalidades de la región occidente de Guatemala, donde vive la mayor parte de la población indígena.



Figura 2. Incidencia de malnutrición crónica en Guatemala

Fuente: Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil 2014/2015

Utilizando esta misma fuente de datos para los años 1998/1999, 2002, 2008/2009 y 2014/2015,  los resultados del análisis sugieren que las niñas y niños que viven en San Marcos, Quetzaltenango y Petén – los departamentos afectados por la contaminación hídrica y el desplazamiento forzoso de poblaciones indígenas – tienen una mayor probabilidad de sufrir malnutrición crónica que aquellos que viven en otros departamentos de Guatemala donde no se cultiva la palma africana – en efecto, esta probabilidad aumenta de 4.7 puntos porcentuales. Sin embargo, los hijos e hijas de madres indígenas son los más afectados, pues la probabilidad de enfrentar una situación de inseguridad alimentaria y nutricional aumenta de 7 puntos porcentuales.

Adicionalmente, el estudio de CONGCOOP (2015) documenta que el despojo de las tierras familiares y comunales de cultivo, así como las horas de trabajo excesivas y mal remuneradas de los padres de familia en las plantaciones de palma africana, supone un incremento y alargamiento de las jornadas laborales de las mujeres, madres de familia. Así, las mujeres se ocupan de las tareas reproductivas y domésticas dentro del hogar, no remuneradas, pero también de las actividades de producción que el trabajador realizaba con anterioridad – por ejemplo, buscar leña o comprar maíz. No obstante, en la mayoría de los casos, las mujeres se ven además obligadas a emplearse en la industria de palma aceitera o migrar a zonas urbanas en busca de trabajos complementarios que les permitan completar los ingresos familiares.

Esta situación no solo representa una desestructuración del orden establecido en el seno de las familias y dentro de las comunidades indígenas sino que también compromete la salud nutricional de los integrantes más vulnerables, como los niños y las mujeres. En efecto, el ánalisis de los datos de la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil sugiere que la probabilidad de que los niños y niñas que viven en las áreas urbanas de San Marcos, Quetzaltenango y Petén sufran de malnutrición crónica aumenta de 11.5 puntos porcentuales, con respecto a los que viven en áreas urbanas en departamentos donde no se cultiva la palma africana. Adicionalmente, otro de los resultados encontrados revela que son los niños y niñas que viven en hogares donde el cabeza de familia es un hombre los que se ven particuliarmente afectados, pues, la probabilidad de presentar baja talla para su edad aumenta de 6 puntos porcentuales.

Como conclusión cabe destacar que esta realidad que viven las familias guatemaltecas no es más que la extensión de un sistema político-económico histórico que ha privilegiado la pequeña élite heredera del colonialismo español, a costa del desplazamiento y empobrecimiento constante de la mayor parte de la población campesina e indígena de Guatemala. No obstante, como el vídeo lo muestra, la economía campesina produce más jornales que las agroindustrias y emplea a una gran parte de la población guatemalteca. Además, el agua y la tierra son considerados por las comunidades Mayas Q’eqchi’ como elementos esenciales de la vida, la cultura, la reproducción y la estructura socio-política imperante en sus comunidades. Es por ello, que su protección y respeto deberían ser privilegiadas.

Notas:


[1] Cálculo realizado a partir de datos de UNCOMTRADE.

[2] Entre 300 y 350 litros por planta de palma y considerando que en una hectárea su pueden cultivar alrededor de 140 plantas.

Referencias

  • ​Central American Business Intelligence (CABI, 2017). “Impactos Socioeconómicos del Cultivo de Palma de Aceite en Guatemala”. Ficha técnica. Febrero 2017.

  • Coordinación de ONG y Cooperativas (CONGCOOP, 2015). “Situación de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas en el Contexto de las Actividades de Agroindustia de Palma Aceitera en Guatemala”.

  • Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI, 2014). “Guatemala. Informe final”. Instituto Nacional de Estadística, VI reporte. Enero 2017.

  • Hortua (2014). “Representaciones discursivas sobre la palma de aceite en Colombia 2002-2012: Análisis Crítico del Discurso (ACD) desde una perspectiva ambiental”. Tésis de Maestría.


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