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La desigualdad del ingreso en México: un reto colosal para el desarrollo sostenible

Actualizado: 7 de feb de 2019

Por: Agustín Aguilar Resendiz


La desigualdad ha recuperado un rol central en los debates públicos, la reducción de los niveles de la misma y la disminución de las tasas de pobreza se han convertido en elementos importantes en la agenda de política pública en los países en desarrollo. Respecto a los niveles de desigualdad en América Latina se ha señalado que existe una gran concentración del ingreso y, por ende, una gran desigualdad. Uno de los casos más complejos es el mexicano, que por el tamaño de su población y por la participación de su economía en los resultados de toda la región, merece ser analizado.

La medida más común sobre desigualdad es el Coeficiente Gini. Un estudio del Banco Mundial de 2016 sobre el índice Gini muestra que, dentro de una base de 101 países, México se encuentra entre los diez más desiguales del mundo (ocho son latinoamericanos). Por su parte, la OECD, en una base de 42 países coloca a México como el cuarto país más desigual. En los reportes más recientes del Banco Mundial se ha señalado la importancia de disminuir la desigualdad, a fin de lograr la meta de reducción de la pobreza. México también tiene un compromiso para incluir este tema en la política pública en el futuro, puesto que la desigualdad es un asunto que forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 [1].


De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD) la desigualdad a nivel mundial ha tenido un constante incremento, las cifras evidencian que el 10% más rico de la población posee el 40% del ingreso mundial total y el 10% de la población más pobre se queda con menos del 7% del ingreso mundial total. El PNUD también menciona que, en países en desarrollo, considerando el incremento de la población, la desigualdad se incrementó en un 11% entre 1990 y 2010.


El 26 de abril de 2017 se instaló en México el Consejo Nacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Los datos que a continuación se presentan, constituyen un esfuerzo a fin de reafirmar la vinculación del país con esta agenda de trascendencia mundial, ratificando el compromiso de sumarse a los esfuerzos que la comunidad internacional realiza en materia de desarrollo sostenible.


Fuente: MEC 2016 del MCS-ENIGH.

El Índice de Gini captura el área entre la curva de Lorenz (en rojo) y la línea de igualdad (en negro). Si no hay diferencia entre estas dos, el coeficiente de Gini es igual a 0, lo que implica igualdad perfecta. Mientras que si están muy alejadas el coeficiente de Gini es positivo, llegando al caso extremo en el que es igual a 1, lo que corresponde a una distribución completamente desigual (Banco Mundial, 2016).

El Índice de Gini se basa en la Curva de Lorenz, que es una curva de frecuencia acumulada donde se compara la distribución de una variable específica (por ejemplo, el ingreso) con una distribución uniforme que representa la igualdad en la distribución de los ingresos (la línea en negro) (Banco Mundial, 2016).


De acuerdo con los resultados de Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y como lo muestra la tabla, en México los ingresos corrientes totales per cápita del primer decil (los 10% mas pobres) solo representan el 3.73% respecto del decil más alto (los 10% más ricos), asimismo, la riqueza del 43% de la población con menores ingresos es equivalente al 1% de la población con mayores ingresos.


Fuente: MEC 2016 del MCS-ENIGH.

El coeficiente de Gini para México en 2016 equivale a 0.498. Si se consideran los resultados al interior de las 32 entidades federativas del país se obtienen resultados contrastantes en el mapa. Se observa que Nuevo León es la entidad federativa más desigual del país, con un coeficiente de Gini de 0.578 (donde el 10% de la población con mayores ingresos posee el 52% del total); mientas que la entidad federativa menos desigual es Tlaxcala con un coeficiente de Gini de 0.378 (donde el 10% de la población con mayores ingresos posee el 30% del total).



Fuente: MEC 2016 del MCS-ENIGH.

Esto evidencia gran parte de los retos que  debe afrontar el próximo y futuros gobiernos. Implica que el diseño de política económica tanto en lo que se relaciona con el manejo de las finanzas, como en la promoción del desarrollo productivo, deben incluir canales para superar las condiciones que han hecho que una gran proporción de la sociedad mexicana no tenga una asignación justa del ingreso, y que incluso muchas familias se encuentren en condición de pobreza, lo que se ha identificado como uno de los factores centrales que condenan a nuestra región al subdesarrollo. Además la tarea de los gobiernos debe orientarse a trabajar en cooperación y coordinación con otros países, fortaleciendo las políticas económicas supranacionales tendientes a disminuir la desigualdad entre las naciones.


Nota:


[1] Los ODS son una ruta trazada por Naciones Unidas para abordar los retos que enfrentan los países, y así mejorar la calidad de vida de todas las personas. Este proyecto se encuentra enmarcado en la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y abarca 17 objetivos y 169 metas que buscan fortalecer la paz mundial, erradicar la pobreza, lograr el cumplimento los derechos humanos, mejorar el medio ambiente y alcanzar la igualdad de género.

Referencias

  • Banco Mundial. Grupo de investigaciones sobre el desarrollo. 2016. Base de datos.

  • INEGI. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2016. México 2016. Base de datos.

  • Naciones Unidas. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2017.

  • OECD. Income Distribution and Poverty. Base de datos.


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