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El Paraguay contemporáneo: estabilidad con dinamismo y el desafío de las reformas estructurales


Por: Larissa Carolina Barboza Alvarez


Entrevista realizada a José Cantero Sienra, actual Presidente del Banco Central del Paraguay, el 15/03/2019


1. A partir del boom de commoditites al inicio de la década del 2000, el Paraguay fue uno de los países con mayores índices de crecimiento económico en la región, pero es también el que presentó mayor volatilidad. Frente al panorama de ralentización en 2019, ¿cuál es la previsión del Banco Central para lo que se viene?


Entre el 2002 y el 2003, el Paraguay atravesó por una crisis financiera que fue un contagio de la situación argentina y eso vulneró la situación bancaria, generó una crisis cambiaria y a la vez afectó mucho la solidez externa del país. Por lo general, las crisis se contagian entre sí. Una crisis monetaria puede llevar a una crisis cambiaria, puede resultar en una crisis bancaria y a su vez en una crisis de deuda externa y esto se retroalimenta. El Paraguay enfrentó una crisis severa en ese periodo y a través de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, rápidamente se restableció la normalidad. La casa se arregló de una forma muy rápida y coincidentemente con esa situación empezó un nuevo escenario para Paraguay que estuvo propulsado por vientos favorables de afuera, con precios de commodities muy interesantes tanto de la soja como de la carne. Y en paralelo a eso, surgieron inversiones muy importantes especialmente en el sector cárnico, con inversiones en el sector manufacturero cárnico que llevó a Paraguay a exportar a niveles de 60 a 1.200 millones [de Dólares Americanos]. O sea, hubo una transformación muy importante. Lo mismo ocurrió en el sector sojero, hubo también una inversión muy destacable en el sector de aceites que permitió que el Paraguay, después de tantos años, por primera vez pudiera exportar más manufactura de origen agropecuaria, productos industriales con base agropecuaria como la carne y los aceites, en mayor proporción que los productos primarios.


Este boom a su vez significó una diversificación de la economía. En el año 2018 el Banco Central volvió a estimar su economía. Volvió a estimar que tan grande es su economía y cómo es la estructura de la economía. Los países en general estiman eso cada cinco años, Paraguay lo hizo después de veinte años. Y en esa estimación nuestro PIB no solamente es más grande, 20% más grande, de 33 a 40 billones de Dólares Americanos, sino que a la vez está más diversificado. El sector servicios representa el 49%, lo que sería el sector terciario. El sector manufacturero, del total de los bienes producidos, 33%, y el sector primario o agrícola que anteriormente representaba 18%, ahora representa 11%.


Esto quiere decir que Paraguay capitalizó ese boom de commodities porque no solamente mantuvo un orden macroeconómico, sino que existieron inversiones que llevaron a una diversificación de la economía y esta diversificación de la economía lo hizo más resistente.


Cuando uno mira la evolución del PIB antes de esta medición, este era extremadamente volátil, pero con esta nueva medición, donde el PIB es más amplio y a su vez está más diversificado, Paraguay es 50% menos volátil de lo que pensábamos que era. Entonces nuestro país tiene además de la solidez macroeconómica, una economía más diversificada que le hace más resistente a los choques. Entonces creemos que el camino que el Paraguay tiene que tomar es seguir manteniendo la cordura macroeconómica, avanzar con mayores inversiones que tiendan a diversificar la economía, con más inversiones en industria y en servicios para ser más resistentes en un contexto externo muy volátil, de pocos vientos externos, para que Paraguay siga creciendo hacia adelante.


Se cambió el año base[1] y con eso cambió la perspectiva…


Se cambió el año base y eso nos da un entendimiento distinto de nuestra economía.

2. El tipo de cambio real tiene una relevancia importante en economías como la nuestra por su impacto en el consumo, en la competitividad y en la balanza de pagos. ¿Cuál es el diagnóstico a partir de la adopción del tipo de cambio flexible? ¿Cuáles son los delineamientos con respecto a la política cambiaria?


Nuestro marco normativo nos guía ya desde mediados de 1995. El marco normativo son las pautas que nos muestran cómo se tiene que elaborar la política monetaria y uno de esos criterios hace referencia a cómo el Banco Central tiene que manejar el tipo de cambio. Desde ese entonces nuestro marco legal establece que el tipo de cambio nominal se tiene que establecer por las fuerzas de la demanda y la oferta, quiere decir que el tipo de cambio nominal tiene que ser flexible, se tiene que determinar en el mercado y que el Banco Central tiene que tener presencia en el mercado para evitar volatilidades cambiarias.


Esto quiere decir que, por ejemplo, el precio del tomate es determinado por la oferta y la demanda. Pero a diferencia del precio del tomate, porque el tipo de cambio es un precio, es la diferencia de una moneda respecto a la otra, ese precio también se determina en el mercado pero para evitar movimientos muy bruscos el Banco Central compra o vende. Y cuando un país tiene esa variabilidad en el tipo de cambio nominal, el tipo de cambio real se comporta en el tiempo de forma estable. Es como una balanza. Cuando uno antes iba a la despensa, la balanza tenía dos platos, y esos dos platos tienden a equilibrarse. En un plato está la inflación y en el otro plato está el tipo de cambio. Cuando hay depreciaciones muy fuertes, eso tiende a inflación. La depreciación significa ganar competitividad porque la moneda se hace más barata, pero la inflación significa pérdida de competitividad porque implica un aumento en el precio de los bienes. Entonces por un lado se gana competitividad y por otro se pierde en esta balanza que funciona de forma muy natural.


Lo que vemos es que en el tiempo el tipo de cambio tiende al equilibrio en Paraguay, eso es muy bueno. Y hoy el tipo de cambio, después de gravitaciones muy fuertes que tuvo el tipo cambio en la región, con Argentina que estaba atravesando por una crisis cambiaria, y con los Estados Unidos con un alza en las tasas de interés que llevó a una apreciación o encarecimiento del dólar, y consecuentemente depreciación del Guaraní [moneda del Paraguay que cumplió setenta y cinco años], hoy vemos que ese tipo de cambio real está en equilibrio, esos dos platos están en equilibrio y eso es muy bueno.


Hay países que quieren afectar su tipo de cambio para incidir en la competitividad y finalmente terminan afectando su economía porque afectan el tipo de cambio nominal, le dan competitividad ahí pero puede generar tanta inflación que eso termine restándoles nuevamente competitividad. Lo más sano es lograr que esos platos funcionen en equilibrio.


3. En una de las últimas publicaciones[2] del BCP se habló de una década de estabilidad. En varios capítulos los autores resaltan la asertividad de la política monetaria en el control de la inflación. ¿Cuáles fueron los principales mecanismos que llevaron a esa estabilidad?


Lo primero es que no puede haber política monetaria exitosa si la política fiscal no es exitosa. En Paraguay se construyó el techo mientras que no llovía. Quiere decir que implementamos un esquema de metas de inflación y a la vez se introdujo la ley de responsabilidad fiscal cuando las cosas iban muy bien. Eso implica mucha cordura porque hay otros países que con ese boom de commodities incrementaron los gastos o el Banco Central empezó a financiar al fisco [al Gobierno]. En Paraguay eso nunca ocurrió, siempre la política monetaria y la política fiscal se llevaron con mucha cordura, y la política monetaria con independencia: quiere decir que no financia al fisco para que gaste y genere dinero y genere inflación. Entonces esa cordura se mantuvo en Paraguay.


Hay dos tipos de países en América Latina, los que devoraron el auge y aquellos que pusieron cimientos sólidos. Y Paraguay está entre los países que pusieron cimientos sólidos. Yo creo que gran parte del éxito de la política monetaria se debe a que hubo cordura monetaria y cordura fiscal. Y la orientación monetaria de centrarse solamente en un objetivo de dejar que el tipo de cambio fluctúe, de no centrarse en tratar de promover el empleo o en incrementar el producto o el crecimiento, simplemente centrarnos en lograr una inflación baja con independencia fue muy exitoso y es lo mejor que un Banco Central puede hacer. Más allá de ese objetivo, puede ser riesgoso.

4. Luego de una década de estabilidad con dinamismo, la pauta exportadora es aún poco diversificada. La pobreza y la desigualdad fueron disminuyendo, sin embargo, los índices todavía son elevados. Una mayor diversificación de la estructura productiva, que necesita un mayor capital social, implicaría en mayores y mejores ocupaciones laborales que transbordarían a una mejor distribución del ingreso. En relación al desarrollo económico paraguayo, ¿cómo ve el desafío de proponer reformas estructurales para incentivar la productividad y la competitividad?


Hay dos dimensiones. Una dimensión es de la estabilidad macroeconómica que Paraguay logró, y eso fue un cimiento para que la economía pueda crecer. Pero esa dimensión no es suficiente. El camino que el Paraguay tiene que emprender es el de las reformas estructurales propiciando que las instituciones sean más sólidas, más transparentes, que estén al servicio de la ciudadanía y del sector productivo.

Yo creo que Paraguay está en el camino correcto. Tenemos doce proyectos de leyes para fortalecer una parte importante del andamiaje institucional que hace a la lucha contra el crimen organizado. Además hay tres proyectos de leyes que hacen al clima de negocios. Pero el curso de acciones que se tienen que emprender ahí es muy amplio, la velocidad mediante la cual se tienen que orientar tiene que ser muy alta, y es muy difícil hacerlo porque todas esas reformas son intangibles, son invisibles.


Estas son reformas que la sociedad tiene que valorar, entender, madurar y aprobarlas. Es mucho más fácil construir un puente o valorar un puente que valorar algo intangible, como la inversión para transparentar el funcionamiento de las instituciones o para desarrollar la formación de las personas. Es mucho más sencillo estresarse cuando caemos en un bache que estresarnos cuando vemos las estadísticas de desarrollo donde Paraguay está entre los últimos países. La mejora de la educación es lenta e invisible pero la reparación de una calle es rápida y visible. Es mucho más difícil ver que los cerebros de los chicos no van a alcanzar el potencial que tienen que alcanzar y valoramos más quizás el bache que hay que reparar. Ese es un desafío especial muy importante, es una construcción que tenemos que generar. Para eso se necesita mucha madurez pero creo que estamos en buen camino.

Fuente: http://beigel.com.py/proyectos/ver/6-se-de-66kv-para-el-banco-central-del-paraguay--bcp.html.


El periodo o año base sirve de referencia para el seguimiento en el tiempo del desarrollo de la economía a través de los agregados económicos. Sin embargo, este periodo base no puede tener una vigencia prolongada, ya que los rasgos característicos de la economía no son estáticos, más bien cambian en función de la dinámica principalmente de los hogares y las empresas que son los principales actores de la economía.


Se implementó un nuevo periodo base del Sistema de Cuentas Nacionales del Paraguay (SCNPY), cambiando de 1994 a 2014. El proceso de implementación de esta nueva versión del SCNPY se ha centrado en dos grandes objetivos: 1) acceder a los agregados económicos a precios corrientes y a precios constantes, cuya importancia se centra fundamentalmente en permitir el análisis del crecimiento económico y del comportamiento de los precios; y 2) desarrollar, por primera vez en el país, las Cuentas Económicas Integradas (CEI), campo de las cuentas nacionales cuya importancia se centra en destacar las características de la economía relacionadas con el proceso de generación, distribución, redistribución y utilización del ingreso.


Las diferencias entre las series con base 1994 y base 2014 se explican básicamente por los cambios en la estructura productiva de la economía, la inclusión de nuevos sectores, la cobertura de las fuentes de datos y los cambios metodológicos. Estos cambios son comunes en los procesos de actualización del año base de los indicadores de actividad económica, y en el caso del Paraguay, donde el cambio se realizó luego de veinte años, esos cambios fueron significativos.


Notas

[1]“Sistema de Cuentas Nacionales de Paraguay – Metodología Año Base 2014” y “Nota Metodológica: Cuentas Nacionales Trimestrales Junio 2018”. Disponible en: https://www.bcp.gov.py/notas-tecnicas-y-metodologicas-i131


[2]Banco Central del Paraguay (2016). Paraguay: más allá de la estabilidad macroeconómica. Logros y desafíos.



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